Lima ha estado bajo cultivo por más de 3,000 años. En su máxima extensión durante los incas, abarcaba 30,000 ha. El agua del Rímac se distribuía por las acequias construidas a curvas de nivel mediante un sistema de mitas. Los poblados más bajos tenían agua todo el año a escasos centímetros de la superficie; aún podemos ver esto en Pachacámac. Los más altos, como Cajamarquilla y Huaycán, podían almacenar agua en silos y en barricas de barro para los meses de secano. Desde los 4,000 msnm hasta Chosica, las laderas estaban cubiertas de un soto-bosque que permitía que parte del agua de escorrentía se infiltrara al subsuelo recargando el acuífero. El caudal del Rímac era considerablemente menor de lo que es hoy y la población también era menor. El Rímac estaba naturalmente seco entre 3 y 5 meses al año, pero el agua siempre estaba cerca de la superficie y era fácil de obtener por medio de drenes o sangraderas cercanos al lecho original.
Con la explosión demográfica no sólo ha aumentado la demanda por el agua sino que también se han cubierto las áreas de cultivo, dando paso a una urbe que cubre con cemento lo que fue el área sembrada, previniendo de esta forma que se recargue el acuífero. Ejemplo: el pozo para riego del hipódromo de Monterrico cuando se inauguró en los 50 tenía 15 m de profundidad y aforaba 140 Lps (litros por segundo), hoy tiene 150 m y sólo da 8 Lps.
La recarga del acuífero es la forma más eficiente de reciclar agua y el riego de parques y jardines es la alternativa más económica de hacer esto. El agua con un tratamiento primario en un sistema convencional (lodos activados, aireación, wetlands, RBC, etc.) arroja agua de Clase III de acuerdo con nuestra legislación. Esto es agua segura hasta para riego de verduras que se consuman crudas.
Lima cuenta con unos 50 parques zonales, que tienen hasta de 100 ha de extensión. Es verdad que algunos sólo existen en planos, pero la ciudad necesita muchos parques más. La ciudad de Los Ángeles, en California, recicla su agua luego de tratada en unos 150 parques zonales y canchas de golf. Allí el agua es traída desde los ríos San Lorenzo y Colorado, que quedan a 900 y 600 km de distancia.
Cada uno de estos parques en Lima tendría su plantita de tratamiento, como tienen ahora El Golf de San Isidro o el parque zonal Huáscar, pero 50 o 100 parques de éstos reciclando agua tiene mucho más sentido que tratar el agua en la Chira o Taboada y luego tirarla al mar.

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