No deja de sorprenderme la creatividad de las encuestadoras para tratar de orientar el voto de la gente. Ahora resulta que ante la caída de Alejandro Toledo en los sondeos y su alejamiento de la segunda vuelta, levantan a Humala como probable ganador de la primera vuelta y de la Presidencia. La intención es clara: asústense, peruanos, y regresen a Toledo para librarnos del hijo de Chávez. Sí, claro. Y como somos ingenuos, entonces pisamos el palito y el "sano y sagrado" termina en Palacio. Seamos objetivos: no hay forma de que Humala gane. Puede tener una importante votación en primera vuelta, alrededor de la quinta parte del electorado y suficiente para estar entre los finalistas, pero en segunda vuelta perderá ante cualquiera. Los peruanos hemos aprendido a valorar el modelo económico, el crecimiento de la economía y el progreso. Sabemos muy bien que vencer a la pobreza depende del acceso al mercado de la competencia laboral, y ello pasa por tener buena educación, servicios básicos y caminos, además de estabilidad económica. Humala todavía representa el modelo chavista. Pese a haber moderado su lenguaje, tiene algunos exabruptos que demuestran que no ha superado aún sus originales conceptos. Cree en el autoritarismo, la intervención del Estado en el mercado y en la actividad empresarial, y ello lo hace peligroso para la inversión privada, pero sobre todo para la calidad de vida de los peruanos que queremos democracia, oportunidades y buenos servicios, que resultan de la libertad, la eficiencia y la competencia. Cualquiera de los otros cuatro competidores le ganará al final, si llega. Por eso, creo que nadie debería preocuparse por sus posibilidades, aunque reconozco que han logrado ponerle los pelos de punta a más de uno. Resulta necesario explicarle a la población que lo que van a buscar algunos medios interesados en favorecer al chakano es provocar el temor en los electores para orientar la votación a su favor y en contra de PPK, que es su contendor más complicado porque le compite directamente el mismo electorado, y por eso tratarán de frenarlo como sea. Algunos con notas contrarias, como los temas de su nacionalidad y sus empresas. Y otros inventando peligros inexistentes en el candidato Ollanta Humala. Estemos prevenidos pero tranquilos. Vote usted, amigo lector, por el candidato de su preferencia, sea cual sea. La continuidad del progreso no está en peligro. Estos cinco años han servido para consolidarlo.

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