Feliz iniciativa la de SM Ediciones al publicar una serie continental dedicada al Bicentenario de la Independencia, efeméride que nos confronta con el pasado dramático de estos pueblos y su futuro, aún por hacerse. Nadie mejor que don Ricardo Palma (1833-1919) para ser el buque insignia en este proyecto, con Tradiciones peruanas. Una antología de la emancipación (Lima: SM Ediciones, 2010). La selección, notas y prólogo están a cargo del renombrado crítico e investigador Ricardo González Vigil, gran conocedor del tradicionista.

Palma dedicó a las gestas de la Independencia varios textos, en los cuales a partir de una anécdota, un dicho o algún acontecimiento pintoresco, trazaba mapas de las coyunturas políticas y sociales por las que avanzaba la naciente república. Sin ingresar a la problemática del género inventado por el autor -RGV efectúa una impecable explicación-, es digno destacar la naturaleza de la muestra como una gran Comedia Humana. Ahí campean memorables pinceladas en torno de las personalidades de San Martín, Bolívar, Sucre y otras figuras del proceso del cual hemos emergido como colectivo.

Gran acierto es haber incluido el relato "El demonio de los Andes", que narra las andanzas del fiero Francisco de Carbajal. A él se le considera uno de los pioneros del espíritu autonomista en estas tierras conquistadas por el Imperio español durante el siglo XVI -dos siglos antes de la sublevación de Túpac Amaru-. Condorcanqui, a su vez, protagoniza "El corregidor de Tinta". Por lo demás, son siempre entrañables joyas como "El padre pata", "Los tres etcéteras del Libertador" y "Con días y ollas venceremos", historia en la que Palma lleva a cabo un magistral tour de forcé. Esta última intercala un cuadro de costumbres sobre los pregones limeños en medio de los trajines políticos de la gente sencilla, comprometida por una patria libre.

Ilustrada con sobriedad y buen gusto, incluyendo glosario oportuno en cada página, el volumen es de uso obligado en los colegios y, por qué no, en las universidades. Y también obsequio ideal para la cada vez más ignara clase política.