En aquel sangriento año de 1992, una vez que Sendero había asesinado a María Elena Moyano, colocado bombas en Canal 2 y la calle Tarata, y cometido matanzas como las de Huayao (Ayacucho); y más tarde, cuando los ciudadanos festejábamos en las calles el arresto de Abimael Guzmán, nadie en su sano juicio pudo haber imaginado que 30 años después, un simpatizante de esta banda criminal sería colocado frente a la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI).

El general de brigada EP (r) Wilson Barrantes no será terrorista ni militante del Movadef, pero basta haber salido a pedir amnistía para estos salvajes y no sentir repulsión al sentarse al costado de quienes reivindican la muerte de miles de peruanos, varios de ellos miembros del Ejército, para quedar descalificado e impedido de ser puesto al frente del máximo órgano de inteligencia que tiene, entre otras funciones, la misión de luchar contra los residuos de Sendero.

El presidente Castillo, el que se queja y victimiza afirmando que lo acusan de “terrorista”, ha cometido esta ofensa al país. Ha nombrado como jefe de la DINI a quien es al menos tibio con una banda de criminales que ha desangrado al país, especialmente a los peruanos más pobres, y que también ha provocado mucho dolor en la familia militar. Alguien debería recordar al general Barrantes que Sendero ha asesinado y cortado en pedazos a muchos miembros del Ejército.

Es evidente que el mandatario no ha dejado de ser ese sindicalista básico e intransigente que en 2017 salió a hacer una huelga de maestros radicales, de la mano con los terroristas reciclados del Movadef. No olvidemos, además, que una vez que Castillo se instaló en Palacio de Gobierno, por allí hemos visto desfilar varios elementos de esta agrupación de fachada que saca cara por la carnicería que padeció el Perú desde mayo de 1980.

¿Qué se puede esperar ahora de la DINI? Nada, salvo que esté al servicio de la supervivencia de Castillo en el poder, en lugar de trabajar por el Perú. Desde este espacio, mi solidaridad con el personal militar y policial que presta servicios en ese organismo, pues desde ayer tienen como jefe a quien quiere ver libre a esa manga de asesinos que quizás acabaron con la vida de varios de sus colegas. Allí tienen a su “presidente del pueblo”… dando una bofetada al pueblo.