El deber del líder de hoy no es resolver problemas, sino plantear las preguntas que sean necesarias para ayudar a sus subordinados, a que ellos resuelvan los problemas que se les presentan.
Henry Fabre, un naturalista de nacionalidad Francesa, experimentó con la oruga procesionaria que es un insecto que camina en fila, india una pegada a la otra. Es así que adonde va el líder el resto le sigue automáticamente, colocó a estos insectos en un círculo, de tal forma que el líder estuviera pegado al último insecto en la fila. Al centro les puso un poco de comida y lo sorprendente del experimento es que las orugas, seguidoras por naturaleza, continuaron dando vueltas en círculo hasta que quedaron sin fuerzas para acercarse a su comida. Todos siguieron al líder, sin salir de la formación, aún cuando este estaba perdido.
La naturaleza nos da este ejemplo, permitiéndonos reflexionar sobre nuestro estilo de liderazgo. ¿Estamos liderando a nuestros subordinados para formar seguidores o líderes?, ¿Estamos formando seguidores oruga, que se limitan a cumplir órdenes sin cuestionar?, ¿Queremos formar personas capaces con un criterio propio?, ¿Queremos formar personas responsables de sus actos?, ¿Queremos personas que propongan con valentía rumbos alternativos a los que plantea el jefe? Es necesario responder estas preguntas para definir qué estilo de liderazgo debemos usar.
Fuimos testigos de la conducta de un gerente general que quiso informar a un cliente sobre los productos de su empresa, para ello salió de su oficina y llamó al gerente financiero de la misma forma como una madre llamaría a un hijo malcriado antes de castigarlo. El gerente de finanzas se presentó con cara de pánico y el gerente general le ordenó con tono enérgico: "llama al cliente y dile la fecha de envío de nuestra mercadería". El gerente financiero sin cuestionar suspendió sus labores y se dedicó a cumplir el encargo.
Observando esta situación le preguntamos al gerente general; "¿Por qué no le distes el encargo a tu asistente? ¿El gerente de finanzas no tiene actividades más importantes que hacer?", Pero no hubo respuesta.
Liderar con un estilo autoritario con sus subordinados es como una persona que tiene una flota de automóviles y en vez de encender los motores de los vehículos para desplazarse decide empujarlos. Este estilo quizás funcione cuando todo ande bien, pero en épocas difíciles es imposible que funcione. El líder debe hacer que cada auto o subordinado encienda su motor, aprenda a dirigirse sólo ayudando a la empresa a ser más competitiva.
¿Qué hacer? ¿Cómo cambiar? Hay que empezar con la cabeza. El estilo de liderazgo se aprende con el ejemplo. Si uno quiere ver el estilo de los gerentes y jefes de una empresa, basta ver al gerente general. El problema es que en muchas ocasiones el gerente no es consciente de sus actos.
En una ocasión un hombre llegó a un pueblo cuyo rey tenía fama de ser un arquero muy diestro, interesado lo visitó y le preguntó cómo hacia para dar siempre en el blanco, él respondió: "Yo disparo la flecha en cualquier dirección y mis súbditos dibujan el blanco a su alrededor".
Conocedores de esta historia, usted decide qué tipo de subordinado quiere, aquél como los súbditos del rey dedicados a celebrar y acatar todas sus decisiones, para hacerlo sentir bien. O un subordinado que esté dispuesto a tomar el arco en sus manos y ayudarlo en la casería empresarial.
Es importante, necesario e interesante tener un subordinado que tenga la disposición de tomar el arco en sus manos y que haga que la casería empresarial el éxito que todos esperamos dentro de nuestras organizaciones.