Capitán Phillips: Impactante cinta sobre un dramático secuestro en alta mar
Capitán Phillips: Impactante cinta sobre un dramático secuestro en alta mar

El cineasta británico Paul Greengrass se ha convertido desde hace buen tiempo en un experto del cine de acción, pero a la vez en un hábil conductor del drama y la tensión que brotan de manera natural y lógica de ese mecanismo que tan ejemplarmente suele echar a andar. Lo ha hecho desde sus primeras películas inglesas, como Bloody Sunday (2002), hasta la interesante Green Zone (2010), pasando por las dinámicas La supremacía Bourne (2004), Bourne: El ultimátum (2007) y Vuelo 93.

Ahora en Capitán Phillips, su más reciente realización, vuelve al terreno que domina desarrollando todas las aristas posibles del drama subyacente y evitando caer en truculencias o efectismos innecesarios. La historia está basada en hechos reales ocurridos en 2009 y recogidos en un libro muy documentado, adaptado a guión por el veterano libretista —y ocasional director— Billy Ray.

Richard Phillips (notablemente encarnado por Tom Hanks) es el capitán del navío de carga Maersk Alabama, de nacionalidad estadounidense, cuya misión principal es llevar alimentos a empobrecidos lugares en territorio africano. La travesía se desarrollará con total normalidad hasta la aparición de un grupo de piratas somalíes fuertemente armados que asaltará el barco en alta mar y pondrá en jaque la vida de los tripulantes, y luego secuestrará a Phillips con la finalidad de pedir un millonario rescate.

Greengrass pone las cartas sobre la mesa desde el principio, en que vemos a Phillips salir de su hogar, en Vermont, en compañía de su esposa (Catherine Keener) para trasladarse rápidamente hasta el puerto desde donde partirá el Alabama bajo su comando. De inmediato el relato se transporta hasta una alejada zona pesquera en Somalia, en la que los piratas se organizan para hacerse a la mar en busca de sus presas navieras.

EL CAPITÁN GREENGRASS. Tras este preámbulo, la acción retorna al barco y se inicia la odisea, que el realizador maneja con el mejor pulso, sirviéndose de una cámara inquieta, en constante movimiento, abriendo y cerrando los espacios, urgando en los rostros desesperados de Phillips y sus tripulantes decididos a impedir el asalto, pero también siguiendo las igualmente desesperadas peripecias de los piratas por abordar el carguero.

Una vez consumado el abordaje y a merced de los nerviosos y violentos asaltantes, cuyo líder (Barkhad Abdi) está dispuesto a todo, Greengrass mantiene la tensión a flote en los estrechos y oscuros interiores del navío, donde la mayor parte de la tripulación permanece escondida, mientras el capitán en el puente de mando intenta manejar la situación. La momentánea captura del jefe de los piratas dará lugar a una breve tregua que culminará con el plagio de Phillips en uno de los vehículos salvavidas.

A partir de ahí se impone el metraje más logrado de toda la cinta, que se desarrolla con una tremenda carga de adrenalina, recurriéndose al montaje rápido y cortante. Así, la angustiosa fuga de los malhechores con su rehén se transforma en una incesante cacería por parte de las autoridades marítimas norteamericanas. El comentario social también está presente, pero lo que prima es la capacidad del minucioso Greengrass para sumergirmos en una emocionante aventura.