Desde el momento que Chávez se creyó el émulo de Bolívar, América Latina se ha visto perturbada por este orate suelto y con gran poder económico. Su último eructo son las casas del ALBA. Ya llegaron aquí a Piura y hay muchos que pasan piola y están recibiendo dinero de las arcas de Chávez. Hará muy bien el Gobierno al levantar el secreto bancario de estos futuros esclavos del dictador venezolano. Algunos lo hacen por que no tienen trabajo y otros por el simple hecho de que su izquierdismo los obliga a recibir sin trabajar.
Es risible escuchar su voz engolada, a la que le pone el timbre de cachaco mandón, de militar con voz de mando. Eso podría estar bien para un cuartel, pero para dirigirse y convencer a civiles indisciplinados se necesita algo más que eso, se necesita convicción y razón, cosa de la que adolece. Da ganas de tener siempre a la mano al rey Juan Carlos para que lo haga callar.
Es indudable que el poder absoluto tiene un virus que te ciega, para no ver más allá de tus narices. Luego te carcome el cerebro de tal manera que no te deja una sola neurona sana para poder pensar en el resto; la única imagen que se mantiene es el ego mesiánico de quien se cree el salvador. El orate en cuestión cree que sólo él puede cambiar el mundo enfrentándose al cochino imperialismo del cual forma parte.
Cada vez es más insistente la fijación que tiene de ser el verdadero heredero de Fidel Castro; claro que no luchando desde Sierra Maestra sino apoyando abiertamente a los delincuentes agrupados en las FARC y disparando a discreción sus fajos de petrodólares.
Como la palabra "enfrentar al imperialismo" es música para los oídos de los trasnochados y arcaicos izquierdistas, estos son los que integran las casas del ALBA con la esperanza de recibir billete fresco para sus bolsillos llenos de tela de araña. Luego de eso, como una retribución al dictador, organizarán las protestas y revueltas por cualquier cosa. Son pues, los integrantes de las casas del ALBA, extremistas camuflados. Para disimular su verdadero accionar curan y a la vez tapan los ojos de la gente más humilde.
Después de robar al vecino, un ladrón entra a tu casa; las dos veces que eso sucede el vecino se queda afuera en el entendido de que debe respetar la propiedad privada. A la tercera vez el vecino entra a tu casa con todo, comprendiendo que tú eres su cómplice. Bueno pues, eso mismo ha sucedido entre Colombia y Ecuador.
Nunca Ecuador debió permitir que los terroristas de las FARC se refugien en su casa luego de haber delinquido en Colombia. El presidente Correa tiene buenas relaciones con el dictador Chávez y éste a su vez con los delincuentes terroristas, ergo: se ha estado protegiendo a los forajidos.
Estos salteadores, supuestos "guerrilleros" de las FARC, viven de proteger sin escrúpulos al narcotráfico, raptan y asesinan niños, mantienen como rehenes, durante años, a gente inocente esperando recibir por ellos jugosas recompensas. A ellos el señor Chávez quiere conceder derechos que sólo corresponden a gente honrada. ¡Chávez perdió la chaveta!

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