El político que más expectativas ha despertado y que más ilusiones ha apagado en el Trujillo de los últimos años ha lanzado una serie de denuestos contra los hombres de prensa de esta ciudad. Los ha llamado desde seudoperiodistas hasta muertos de hambre. Y muchos, por supuesto, se han sentido notablemente ofendidos por los calificativos mencionados en boca de César Acuña.
El alcalde de Trujillo carece de elegancia y de tacto al hablar, eso ya no es novedad. Reacciona siempre de acuerdo a como le canta el ustedes ya saben qué, descalifica a quienes no le simpatizan (y a los que no son sus simpatizantes) y, además, sabe o cree saber que quien tiene plata habla como quiere. Y ése es su gran problema, porque si quiere llegar lejos en política va a tener que entender que la calidad humana no se mide necesariamente por la prosperidad material.
Dentro de todo, sin embargo, hay que reconocer que Acuña no estuvo muy lejos de la verdad al lanzar tremendos calificativos contra los periodistas. Seamos hidalgos: no ha habido hasta hoy una autoridad local que haya dado en el clavo en estos asuntos, ni siquiera ningún dirigente gremial periodístico, que debería tener ?se supone- más interés en el tema.
A mí que no me vengan con ese fantoche de la solidaridad gremial: yo no creo que un médico o un abogado debe salir en defensa de tal o cual colega "X" cuando se sabe que más bien éstos denigran sus respectivas profesiones con su mala praxis o su corruptela. A mí pídanme que salga en defensa de los genuinos periodistas, no de aquellos que no hacen más que usurpar la profesión o ejercerla sólo para desprestigiarla en bien de sus personales beneficios.
Acuña debería decir a quién se refiere cuando lanza esos calificativos. ¿Se refiere acaso a esos delincuentes que pese a haber pisado la cárcel él mismo engríe haciéndose el de la vista gorda cuando organizan sus muy lucrativos bailes? ¿Se refiere a esos inefables personajes que tienen agarrados de las bolas a ciertas autoridades que no tienen otra opción que ponerles avisos, pues de lo contrario los demolerían en sus espacios?
¿No será también comechado ese periodista tan temido y respetado, y que tiene a sus hijos trabajando en ciertas entidades públicas? ¿No lo es acaso ese señor que le hace el trabajo sucio a un alto funcionario estatal que tiene ambiciones políticas?
Porque seudoperiodistas comechados hay muchos, como dice el señor Acuña. Incluso están en ese saco los que no lo tocan nunca. A lo mejor por eso lo dice, porque los conoce mejor que nadie.

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