La elección de regidores y consejeros se hace por cifra repartidora, entonces nos preguntamos ¿qué sentido tiene que un candidato a regidor por la provincia de Puno o de algún otro distrito ocupe el sétimo u octavo lugar de la lista ganadora o el segundo o tercer lugar de lista perdedora, cuando se sabe muy bien que solamente los que están a la cabeza son los que van a ser elegidos y los demás van para completar la lista o de figura decorativa? La democracia es equidad, justicia, moral, competencia y autoestima; ahora bien, los políticos que hacen las leyes saben que quienes encabezan las listas de regidores y consejeros son los mecenas, o mejor dicho, los que ponen la plata, los compadres o ahijados, los "ayayeros o lluncos", no dándole oportunidad al último o penúltimo de la lista a ser elegido, justamente por condiciones económicas; asimismo, no entendemos cómo hay gente con poca autoestima que acepta ser quinta columna o furgón de cola, a pesar de gozar de buenas condiciones intelectuales; en otras palabras, este sistema electoral contribuye a que unas 20 o 40 personas de los partidos decidan sobre millones de electores, aunque los enemigos del voto preferencial como el jurista aprista Valle Riestra estén en desacuerdo con el voto preferencial, cuando él mismo se benefició de este voto preferencial para ser congresista por Lima, ya que postuló con el número 35, ahora quiere cifra repartidora, francamente no lo entendemos.
La solución, como reitero, es irnos a una Asamblea Constituyente o retornar a la Constitución de 1979, en estricto cumplimiento de su artículo 307, porque estamos cansados de tanta demagogia y de hacerse uso y abuso de esta pobre democracia y de algunos incautos que siguen confiando en este sistema de gobierno.

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