Sun Tzu en el "El Arte de la Guerra", aconseja que "la mejor estrategia consiste en confrontar tu principal fortaleza contra la principal debilidad de tu adversario", así como que "la mejor estrategia consiste en atacar la estrategia de los adversarios". Estos principios fueron y son aplicados actualmente como base para la elaboración de una estrategia de campaña electoral y la habilidad consiste en que sean imperceptibles al elector.
En términos simples y políticos; en una confrontación electoral es necesario elaborar un plan de "contracampaña" (campaña negativa) y otra para defenderse de una similar (del contrincante).
¿Cómo salir exitoso de una campaña negativa?, son muchas las recomendaciones que se aplican para este tipo de situaciones.
Primero, cuando somos víctima de una campaña negativa es urgente realizar una evaluación en base a elementos objetivos y no en suposiciones, respondiéndonos ¿Qué tan grave es la acusación?, ¿cuál es el estado de ánimo del electorado respecto a dicha acusación?, ¿cuántos lo entendieron?, ¿cuántos podrían cambiar su decisión de voto? A partir de dicha evaluación, se debe determinar si se responde o no a dicha campaña y la forma cómo se articularan las respuestas.
Segundo, es indispensable procesar una lista de cuáles considera que pueden ser los puntos débiles del candidato, que podrían ser utilizados por opositores en una campaña negativa, seguidamente, lo fundamental es anticiparse en respuestas evaluando si es necesario esclarecer o comunicar de manera adecuada al electorado dichos "defectos" para anular los daños que podrían causar y no darle tema ni motivo al contrincante.
Tercero, denunciar y desbaratar con antelación dichas campañas calificándolo como patrañas del enemigo, descalificando (atacando) el mensaje objeto de la agresión (negar con evidencias las afirmaciones del ataque), atacar el medio emisor del mensaje (medios coludidos con el partido o candidato para dañar a los adversarios) y, sobre todo, descalificar al mensajero (quien lo emite criticando su credibilidad o intencionalidad), señalando los intereses perniciosos que lo mueven a jugar sucio.
Finalmente, victimizarse. Para cada una de este tipo de campañas se requiere optar por una estrategia diferente para poder desarticularla, el objetivo fundamental y principal es generar repercusiones negativas hacia sus impulsores (el enemigo), aplicando el efecto boomerang, hacer que el elector condene la campaña negativa, si un candidato consigue revertir estas campañas negativas se logra un "efecto de inmunidad" (teflón) apareciendo como víctima de ataques sucios y bajos.

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