Muchos gerentes, o simplemente personas con alguna responsabilidad, confunden el concepto de poder formal con el de poder real. El poder formal es aquel que da una resolución o un papel nombrando a alguien jefe; el poder real es aquel que la persona se gana por el respeto de los demás; por su carisma, por su forma de respetar al "subalterno" y no usar la prepotencia, que linda muchas veces con la locura, para hacerse "respetar".
El poder formal, muchas veces se gana atropellando el derecho de los que sí tienen derecho. Aquí entra a tallar el favoritismo y la paga de favores políticos. El poder real se construye día a día; es el poder que dura para siempre, a diferencia del otro, que dura solo mientras dura el papel llamado resolución.
El poder formal debe servir para construir el poder real. Más tiempo en nuestra vida estamos sin "cargo" que con "cargo", así que debemos hacer todo lo posible para que el poder formal nos sirva para construir el poder real.
Hay personas que usan el poder formal para hacerse enemigos; de esos seguramente hemos visto bastantes. Nos damos cuenta de eso cuando la persona que tuvo un cargo, al día siguiente que lo dejó, regresa a su excentro laboral y nadie lo saluda; y si alguien lo hace, seguramente lo hará pensando en todas sus generaciones, presentes y pasadas.
El poder formal es efímero; el poder real trasciende. Muchas veces nombramos a los buenos técnicos como gerentes, cuando de ello no tienen ni un pelo.
Para ser un buen jefe, en mi opinión hay que tener algunas cualidades. La primera es saber obedecer y respetar las líneas de mando. La segunda es saber pedir las cosas. La tercera es sentirse a la vez el primer y el último empleado. La cuarta es ser valiente; no dejar que "la pita se rompa por el lado más débil" ni echarle la culpa de los errores a aquel que no tiene padrino. La quinta es ser leal con sus superiores y con quienes no lo son; aquí recuerdo la frase que hace poco me dijo un amigo: "Tener lealtad canina". También el buen gerente debe saber combinar la objetividad con la intuición. Hay que tener en cuenta que tratamos con personas y no con objetos. Personas que tienen problemas, angustias y que si no resuelven esos temas personales, difícilmente podrán darlo todo en su centro de labores. Las metas y objetivos institucionales se cumplen solo si hemos cumplido con nuestras metas y objetivos personales. Las organizaciones deben trabajar a la par en estos dos frentes.
El poder formal sirve cuando se usa para construir una verdadera amistad con los compañeros de trabajo, que es la base del poder real.
Para aquellos que tienen algún cargo, sea grande o enano, tengan presente que el poder formal pasa, y pasa rápido. Aquellos que tienen el poder formal y quieren hacer las cosas bien, tengan a alguien cerca que les recuerde siempre que somos mortales.


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