Las consecuencias de tristeza y lamento, que trajo consigo la muerte de policías y nativos, es una puñalada al corazón de los peruanos que amamos al Perú, nuestra Patria. Los compatriotas fallecidos son peruanos como tú y yo, es decir ciudadanos comunes y corrientes que son usados como carne de cañón para satisfacer intereses particulares malignos. Luego de la tragedia que ha enlutado no solo a los familiares que han perdido sus seres queridos, sino al país que necesita con urgencia armonía, unión y paz para progresar, no podemos quedarnos en la lamentación, sino optar por preguntarnos ¿Qué hay detrás de la negativa del Congreso de la República para acceder al pedido de los hermanos indígenas para derogar los Decretos Legislativos que afecta su hábitat? En anteriores ocasiones los medios de comunicación han dado cuenta de los famosos lobbies, donde varios parlamentarios son "protagonistas" de la coima. Sin embargo, en la tragedia de la selva, no se ha dado énfasis a este espinoso asunto. ¿Por qué? Los peruanos sabemos que la inmensa mayoría de políticos, son mañosos. En la cúpula del poder donde la casi totalidad de sus integrantes están corrompidos, no se da puntada sin hilo. Siempre hay algo oscuro que a la comunidad no se le informa. La torpeza con que se actúa es adrede. Varios políticos y autoridades son capaces de vender su alma al diablo, con tal de obtener dinero y más poder. No es casualidad que mientras los peruanos lloramos la muerte de nativos y policías, los parlamentarios sigan enfrascados en pleitos estériles. A ellos no les interesa el dolor de lo que significa perder a un ser querido. La hipocresía de sus actos se nota desde leguas. Por ello cabe interrogarse ¿cuántos millones de soles o dólares hay de por medio? La coima habría llegado al gobierno nacional y al Congreso, donde en ciertas ocasiones la aprobación de una ley o leyes tienen precio.
Lo delicado es que en este asunto están comprometidos los políticos y autoridades del oficialismo como de la oposición., El actuar de ambos no es sincero. Cada sector quiere llevar agua para sus molinos, lo que hace más daño al país. Insisto ¿La terquedad del presidente Alan García y de sus allegados es gratuita, o es que hay de por medio millones de verdes? ¿Cuántos ministros están involucrados? ¿Cuántos mal llamados padres de la patria han sido coimeados? Este es el reto por investigar para llegar al fondo de la verdad, porque tal parece que la muerte de estos compatriotas no le importa a la cúpula que nos gobierna. Urge renovar la clase política tanto del oficialismo como la oposición, porque, salvo honrosas excepciones, la mayoría está corrupta. Los gritos y pleitos en el Parlamento, así como las voces autoritarias venidas del Poder Ejecutivo no son gratuitos, pues se trata de los genuinos fariseos de la política que en aras del poder maligno, propician la desunión y la violencia para fortalecer sus intereses personales, aunque ello signifique que el Perú se desangre