Cuando comparamos las antiguas generaciones con las actuales, nos damos cuenta de la abismal diferencia entre ambas. ¡Cómo los tiempos cambian! Entonces, qué podemos decir en relación a las normas de cortesía y urbanidad. En primer lugar, es bueno recordar cuál es su significado, pues se refieren al comportamiento en el trato social caracterizado por muestras de educación, atención y respeto que tiene una persona a otra. Posiblemente para muchos estos vocablos resultan pasados de moda porque son muy pocos quienes los utilizan, en su mayoría por personas de la tercera edad.
Hoy en día, si nos referimos a cortesía y urbanidad utilizamos principalmente "educación", relacionada con la forma de actuar, es decir con la conducta o comportamiento en conjunto. En pleno siglo XXI, como muestras de mala educación se puede mencionar: a quienes escupen en la calle, la gente que bosteza sin ningún recato, los que tosen sin taparse la boca con la mano, quienes se abren paso a codazos sin pedir permiso, los que no respetan la fila o la cola por su actitud egoísta; así mismo los que no consideran las reuniones dejando el celular con un escandaloso tono.
A esto se agregan otros ejemplos como: en el caso de ceder el asiento a una dama o a un adulto mayor, ahora es muy extraño que por iniciativa y de buena gana se cumpla. En los diálogos habituales nunca faltan las malas interpretaciones, porque lamentablemente en la sociedad está muy generalizado el comprender las expresiones con doble significado. Por otra parte, el saludo resulta carente en el énfasis que se le debe otorgar por tratarse del preámbulo a una conversación; siendo preciso agregar el caso del saludo incompleto como el de "buenas" por ser más "cómodo" y no llegar a decir la expresión completa; además de utilizar otros vocablos como "¡habla!" acompañado de jergas o sobrenombres. En el caso de pedir ayuda se está olvidando emplear una importante y necesaria expresión: por favor, es más una vez recibida esa ayuda ni bien eso fue todo, se llega a omitir otra palabra: gracias. Algunos dejan de lado o desconocen que estos vocablos junto al saludo nos abren muchas puertas. Son consideradas expresiones "mágicas" porque dan un buen comienzo en las relaciones humanas. Practiquemos continuamente las normas de cortesía y urbanidad, como: el dar las gracias, el ofrecer un saludo cordial y decir "por favor" ante una necesidad. Estas expresiones deben ser infaltables en nuestro vocabulario. Es preciso recuperar el valor de estas palabras y la constante práctica de los buenos modales, razón demás si se trata de encaminar a las futuras generaciones, a través del ejemplo, contribuyendo con el desarrollo de las relaciones humanas y sociales de nuestro entorno.

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