Pasé las fiestas en Urubamba y me sorprendí de que pocos lugareños conocían Machu Picchu. Aunque todos quieren ir a sus ruinas, no pueden, es muy caro.
Un colectivo entre Urubamba y Ollantaytambo cuesta S/.12 ida y vuelta.
El tren local que puso la empresa ganadora de la primera concesión, Orient Express, lleva a los residentes por S/.8 ida y vuelta.
En Machu Picchu Pueblo (antes Aguas Calientes), para subir y bajar en bus a las ruinas se paga S/.38. El único operador de la ruta, CONSETTUR, subió tarifas en más de 26% para el 2015. Sus 6 kilómetros de concesión, por 30 años, vencen en el 2025. No pagan IGV porque es transporte público y se calcula que en 2015 facturarán $2 millones al mes pagándole únicamente $7 mil mensuales al Municipio de Urubamba. Para tener una idea de precios, ir de Lima a Chancay recorriendo 81 kilómetros vale S/.3 y los 557 kilómetros entre Lima y Trujillo, S/.39 en servicio VIP.
Ya en las ruinas, hay que pagar S/.64 para que un adulto entre a pasar el día y S/.32 por un niño.
Si estimamos S/.10 en comida y bebida por persona, tendremos que para que un adulto urubambino pase un día en Machu Picchu, tiene que pagar S/.132.
Una familia urubambina, de dos adultos y dos niños, pagaría S/.464 por un día en Machu Picchu.
La ministra de Comercio y Turismo, la ministra de Cultura y el ministro de Economía deben terminar con el monopolio de los buses o fijar una tarifa. Además, reducir el costo de las entradas a las ruinas aunque sea para los cusqueños y pronto.


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