Por razones de estudio, tuvimos la oportunidad de conversar ampliamente sobre la crisis educativa en el país con Fernando Robles Sotomayor, docente principal de la Universidad San Ignacio de Loyola. Tantas veces repetida y aparentemente enfrentada, la crisis de la educación peruana sigue ese camino refrito de aparentes soluciones, convertidas en problemas medianamente enmendados.
Los problemas que subsisten en la educación peruana, nos decía Robles Sotomayor, están siempre muy de cerca de la cobertura, equidad y calidad. Aparte, seguimos hablando de tecnología cuando el 67% de los maestros aún no cuentan con computadoras en sus casas, cuando seguimos sembrando una currícula educativa desfasada y enemiga de una visión crítica y autocrítica. La educación en el Perú sigue siendo una educación eminentemente libresca, dogmática, academicista, verbalista y memorista; seguimos premiando a los alumnos que obtienen las mejores calificaciones y desmoralizando a aquellos que suelen ser críticos abiertamente.
Es así, que en pleno diálogo sobre la crisis educativa en el país el citado maestro universitario nos indicó el ejemplo de la interpretación del cuadro que lleva por nombre- la balsa de la medusa-. La pintura en mención muestra a náufragos sobrevivientes aprisionados en una balsa presta a hundirse, en ella se puede ver cuatro actitudes claramente representadas por el pintor?una, la de los derrotados que se hallan al borde de la balsa esperando que llegue la muerte; dos, la de los indecisos que no atinan qué hacer ante el infortunio; tres, la actitud de quienes buscan apoyarse en otros desesperadamente; y cuatro, la actitud demostrada por quienes no se dejan vencer ante situaciones críticas.
¿La balsa de la medusa, podría ser la realidad de los que tuvieron en sus manos la solución a la crisis educativa?...la derrota, la indecisión, la búsqueda de puntos de apoyo o el desafío ante el cambio, son los ingredientes de nuestra educación, son los pilares de todo programa educativo que quiera tener una resta constante de elementos críticos? Primero, no hay que olvidar que el actual sistema educativo contribuye a que las desigualdades sociales se reproduzcan a través de él, debemos recordar que las crisis no se solucionan desde poses básicamente academicistas o eminentemente burocráticas, tenemos la obligación de ampliar criterios realistas desde la visión desarrollista alejada de requerimientos fatuos e intrascendentes, para tomar más bien con pinzas el escenario existente e histórico de la realidad educativa en el Perú.
Para concluir, necesariamente tenemos la obligación de recurrir a los antecedentes de la crisis educativa en el país, pues, no se trata de seguir inmersos en el viejo juego del ?borrón y cuenta nueva- ¿quiénes jodieron la educación peruana?, se preguntó el profesor Robles Sotomayor, ¿acaso no fueron los mismos que tuvieron en sus manos la gran oportunidad de realizar los cambios sustantivos en un tiempo prudencial?...la historia es buena consejera cuando se indica claramente a los traidores y los actos nocivos en su tiempo y espacio.