Lamentablemente, para la gente de mi traumada generación como que este anuncio de la supuesta "recuperación del Lote 88 de Camisea" tiene alguito del recuerdo de Velasco y la toma de Talara de la International Petroleum Company el 9 de octubre de 1968, fecha en que se instituyó el "día de la dignidad nacional" mientras duró la dictadura (bajo amenaza de multa, era obligatorio izar la bandera ese día en la casa. Mi padre pagaba la multa porque siempre se opuso a Velasco, por lo que "gozó" de mucho hostigamiento), acto que legitimó a esa tiranía y la hizo sobrevivir, que aún a una semana del cuartelazo no terminaba de cuajar el nuevo régimen por fuertes resistencias que pervivían en la Marina, la FAP y parte del generalato del Ejército (oficiales de este rango como el "machote" Rodríguez Razzeto, José Benavides, el hijo del Mariscal, y Valdivia Morriberón estaban en total desacuerdo con que los militares tomen el poder) contra el grupo de coroneles rojos de Velasco, además de que el golpe había sido recibido con mucha frialdad en el exterior (el carismático, gran orador y señorial Belaunde siempre tuvo una excelente imagen externa en aquellos años y estábamos a escasos 6 meses de las elecciones generales de 1969, donde el también muy conocido internacionalmente Haya de la Torre iba a barrer).
Ciertamente, el comandante Ollanta no es el dictador general Velasco, Pluspetrol/Repsol no son la antipática IPC, el Lote 88 no es La Brea y Pariñas, la negociación ha sido bastante amistosa, no ha habido dinero bajo la mesa (Velasco indemnizó en secreto a la IPC con el acuerdo Mercado/ De la Flor-Green), es gas y no petróleo, se llegó a Camisea en aviones civiles y no se entró allí con tanques... Pero un poco que se peca de desmesura nacionalista con eso de llamar "recuperación" al simple levantamiento de una garantía bancaria que avalaba operaciones financieras con ese lote (la exportación de gas ha sido muy satanizada ahora, pero en esos momentos no se hubiera podido realizar el proyecto de Camisea sin la garantía de esa demanda externa, ya que la interna no existía. Nadie pensó que la matriz energética del Perú -autos, industria y termoeléctricas, no así hogares- se iba a reconvertir tan velozmente ni que el negocio de la exportación se iba a complicar por la revolución tecnológica yanqui con el "shale gas"). Tampoco me escandalizo. Entiendo que Ollanta haga alguito de demagogia nacionalista, sobre todo en el sur, y tampoco lo de ayer fue algo muy estridente y populista. Además, hay que reconocer que se está cumpliendo moderada y razonablemente otra promesa de campaña, como ya se hizo la consulta previa, el nuevo marco impositivo minero y el aumento del ingreso mínimo, algo que no suelen respetar los candidatos cuando ya son presidentes.
Pero a mí no me queda claro esto del gasoducto al sur, aunque no dejo de valorar que se busque integrar a ese sur complicado. ¿Por qué los contribuyentes le vamos a financiar el ducto a Odebrecht? ¿Va a haber demanda interna suficiente allá para tanto gas? Recordemos que en el sur no hay muchas industrias (la petroquímica solo usa etano para los plásticos, pero sobre un montón de metano para colocar), los autos no funcionan bien en la altura con gas natural y no creo que se puedan romper las arqueológicas calles del Cusco para instalar redes domiciliarias (algo que ni ha sucedido en los hogares de Lima. Por miedo, falta de redes, ignorancia o costos de instalación, los limeños prefieren usar los balones de GLP, en base a propano y butano. El gas natural es etano y metano básicamente). Entonces, lo que se avizora es que ese gasoducto va a terminar vendiendo gran parte de su gas (o electricidad si hace una termoeléctrica) al norte chileno, que necesita mucha energía. ¿Eso será políticamente posible con La Haya?
P.D. Esta columna regresa el lunes.

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