En la literatura universal son conocidos estos nombres por ser personajes importantes en dos obras cumbre de la literatura universal, el primero en la tierna obra de Juan Ramón Jiménez "Platero y Yo" y el segundo por ser el caballo que acompañaba a Don Quijote en sus aventuras y desventuras.
Pero la idea de este pequeño artículo no es recrear la fantasía de estos personajes, sino la de establecer una comparación, cruel es cierto, con la política tumbesina y la hípica, sobre todo al interior de partidos políticos que tradicionalmente han impulsado a familiares de platero como candidatos dejando de lado a rocinantes veloces, briosos e inteligentes.
Contemos una historia, es sabido que cuando los caballos de carrera están en la grilla de partida en el hipódromo lucen relucientes, inmensos, fuertes, nobles, y perceptivos, en dicha posición todos están en su mejor forma, con sus mejores tiempos en la pista, con los músculos calientes y preparados para una partida rápida, una explosión en los primeros cien metros de la carrera y un mantenimiento del paso en los restantes mil o dos mil metros que restan. Ahora bien, imagínense ustedes si en medio de la grilla de partida colocásemos a un familiar de platero, un jumento total, para que compita con tan veloces especímenes, seguramente que en los primeros cien metros caería muerto por el esfuerzo, congestionado por la presión y probablemente ni siquiera arribaría a la meta.
Bueno, sucede que en un partido que lleva como símbolo un instrumento de labranza, los entrenadores de un jumento no quieren que los demás participantes sean rocinantes de pura sangre, sino que todos sean jumentos, por tanto han decidido matar a todos los pura sangre para que el jumento corra solo en la carrera y se declare ganador. Esta práctica es conocida en dicho partido, sobre todo dirigida por un jumento mayor ex autoridad que tiene ojos de batracio, este batracio es el entrenador del jumento de turno y propicia las maniobras más antidemocráticas que son pan común en dicho partido político.
Lo que los entrenadores del jumento no saben es que en la pelea por la presidencia regional los movimientos y partidos políticos están poniendo sus mejores pura sangre, todos son profesionales titulados y con mucha experiencia en gerencia y asesoría, mientras que su jumento solo fue elegido alguna vez y consideran que eso es equivalente a un grado académico, cuando se sabe que el jumento de marras sólo se dedicó a vender el litoral tumbesino y amenazó a los agricultores con expropiarles sus terrenos sino vendían al precio que los españoles querían pagar, toda una joya este jumento.
El mensaje final es que la región Tumbes no requiere jumentos, sino pura sangres preparados para la gerencia, porque el reto actual es gerenciar y es poco probable que un jumento, como diría mi compadre Marco Sayan "sin calor de carpeta" pueda asumir un reto tan fuerte como la presidencia regional, no será que el atractivo es la hierba que crece en la región. Señores batracios dejen que los candidatos compitan en elecciones internas sin triquiñuelas ni trampas.