El domingo por la noche, Delcy Rodríguez, la mandataria encargada de Venezuela tras el arresto del dictador Nicolás Maduro, pareció alinearse con las exigencias de Estados Unidos, luego de una advertencia directa del presidente Donald Trump, quien señaló que la dama podría terminar peor que quien hoy ocupa una fría celda en un reclusorio temporal de Nueva York antes de ser procesado por graves cargos federales, entre ellos terrorismo y narcotráfico.
Sin embargo, sería interesante saber qué tanto podrá “cooperar” la gestión interina de Rodriguez con las directivas de la Casa Blanca y del Departamento de Estado, si al lado tiene sentados a dos chavistas rabiosos y prontuariados como el ministro del Interior Diosdado Cabello y el titular de Defensa Vladimir Padrino, quien ha quedado como un verdadero payaso ante el mundo por haber permitido con tanta facilidad la detención de su líder, luego de haberse pasado semanas y meses haciendo shows para mostrar el “poderío” bélico de su país.
Y eso que las “fuerzas” de Padrino contaban con el apoyo de agentes de inteligencia y escoltas cubanos, 23 de los cuales fueron abatidos durante la intervención militar estadounidense, lo que además ha confirmado ante el mundo la gran injerencia de la isla en Venezuela y su cúpula de poder. ¿Habrá sido gratis? Lo dudo. Cuántos barriles de petróleo diarios habrá entregado Caracas a La Habana por esta protección que a la larga no sirvió para nada.
Pero volviendo a la gestión de la encargada Rodríguez, es evidente que nada podrá hacer mientras Cabello y Padrino sigan en la cúpula del poder tras el arresto de Maduro. Ellos son chavistas hasta la muerte. Son huesos duros de roer. Otra cosa es que quizá Estados Unidos tenga previsto sacarlos de circulación en los próximos días a través de una segunda incursión, a fin de despejar la cancha y hacer más viable la ruta hacia la transición democrática.
Sin duda, incluso tras la caída de Maduro, falta mucho para hacer de Venezuela un país viable y donde reine la democracia y la institucionalidad, un país con condiciones mínimas para recibir al menos a una parte de los 10 millones de ciudadanos que salieron en busca de mejores condiciones de vida, y hasta de alimentos. En la madrugada del último sábado se ha dado un gran paso, qué duda cabe, pero el chavismo sigue vivito y coleando en la cúpula del poder usurpado.




