Las imágenes de la llegada a La Habana de los restos mortales de los 32 cubanos que hacían de escoltas de Nicolás Maduro y que fueron eliminados por militares estadounidenses durante el arresto del dictador venezolano llevado a cabo el 3 de enero último, han mostrado a la cúpula de lo que queda del castrismo conformada por hombres de la tercera edad que con sus apariencias ilustran muy bien al jurásico régimen comunista que tratan de mantener en pie pese a su rotundo fracaso.
Si bien en la práctica el mandamás en la isla es Miguel Díaz Canel, de 65 años, quienes están detrás son unos señores octogenarios y nonagenarios encabezados por Raúl Castro, de 94 años, uno de los cuatro comandantes de la Revolución Cubana junto a su hermano Fidel, Ernesto “Che” Guevara y Camilo Cienfuegos, quienes en enero de 1959 instauraron la dictadura que se mantiene vigente hasta hoy pese a que el mundo cambio, a que todo cambio menos su “legado” de corrupción, hambre, ineptitud y falta de libertades.
Han pasado 67 años y todo ha evolucionado, menos Castro, Díaz Canel y su putrefacto estado mayor de ancianos, quienes parecen estar dispuestos a seguir hundiendo a su país y a sus poco menos de diez millones de habitantes en medio del Caribe, con tal de seguir con su fracasado “proyecto” basado en discursos que parecen escritos en los años 60 y 70, en los que aún se hace alusión a Marx, a Lenin, a Fidel, al “Che”, al imperialismo y a los “héroes” de la Sierra Maestra, de Angola y de la selva boliviana donde mataron a Guevara.
No tienen luz eléctrica gran parte del día, la libreta de alimentos y el racionamiento son una condena a muerte por desnutrición crónica, no hay jabón para el aseo personal, la pasta de dientes es un lujo, la basura está regada en las calles porque nadie la recoge, las casas se caen a pedazos, el calor se combate con viejos ventiladores soviéticos, la prostitución en el malecón es parte del triste paisaje habanero, el mito de la salud pública similar a la del primer mundo es un gran cuento que ya nadie se cree y cualquier crítica al régimen se paga con cárcel, pero ellos insisten en su “revolución”.
Se vienen tiempos peores para Cuba por la presión que el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump está dispuesto a ejercer hasta, al parecer, lograr la caída de un régimen caduco que se quedó anclado en la Guerra Fría, y que ha llevado a la miseria total a los cubanos que si no salen de la isla es porque su país es, además, una cárcel. ¿Alguna palabra al respecto de los representantes de la izquierda peruana que sueñan con replicar ese mamarracho de “modelo” en estas tierras?




