Este es uno de los objetos más sagrados cuyo significado y búsqueda generan tantas elucubraciones.
Según la Biblia, allí están guardados los 10 mandamientos que Dios entregó a Moisés en el monte de Sinaí, además de la vara de Aarón y un recipiente de maná; ésta era una caja de acacia negra cubierta de oro de 1,31 m de largo por 0,78 m de alto y ancho; en su base tenía dos palos para sus cargadores y en su cima las esculturas de 2 querubines; era la principal "arma" con la cual los israelitas conquistaron Palestina, y estuvo en el templo de Jerusalén hasta que hace unos 2,600 años los babilonios quemaron éste y el profeta Jeremías la escondió en el monte Nebo.
Según ateos, como el profesor Richard Dawkins, los 10 mandamientos no penaban a la pedofilia, poligamia, esclavitud o genocidios, y, más bien, el arca sirvió como emblema para exterminar a varios pueblos cananeos (incluyendo mujeres y niños). Los que postulan que los extraterrestres nos visitaron elucubran que ésta pudo haber sido un arma de destrucción masiva y una fábrica de alimentos en el desierto (el maná).
Según el profesor Tudor Parlitt, en el desierto de Sinaí no existía tal madera fina ni oro y esa descripción del arca es igual a otros cofres dorados con andares y figuras aladas tan usadas en los templos egipcios. El arca bien pudo haber sido una imagen prestada de los faraones o ser apenas algo más sencillo. Él cree que su terrible sonido de guerra obedecía a los rasgos de un gran tambor, como el que él encontró en Zimbabue a donde fue traído por unos hebreos que hace 2 ½ milenios vinieron del Yemen y que hoy conforman la etnia bantú lemba.
Ninguna de estas explicaciones convence a los religiosos, quienes aseguran su rol divino y que ésta se podría aún encontrar con rasgos similares a los descritos en el primer testamento. La tesis de que pudo haber sido traída a Europa por los templarios no es muy convincente, mientras que varios judíos creen que podría estar escondida en alguna de las cuevas que están debajo o alrededor de Jerusalén o del monte Nebo.
Las 20,000 iglesias cristianas etíopes siempre tienen una réplica del arca, aseguran que el original está en Axum (Etiopía), donde solo su único guardián (y nadie más) puede verla. La ausencia de evidencia física y el que esta historia solo se haya contado en los últimos 6 a 8 siglos (y no desde hace 25 a 26 de ellos cuando supuestamente el hijo de Salomón y la reina de Saba le trajo allí) genera dudas.
El arca puede que haya quedada destruida con el templo de Salomón o que se mantenga aún esperando un descubridor, aunque muchos creyentes esperan que aparezca cuando Dios mande.



