¿Existen la buena suerte y los suertudos? ¿Hay gente "salada" de
nacimiento? ¿Se puede cambiar la suerte?
Todas estas son inquietudes validas que tenemos los humanos, porque
francamente, ¿a quién no le gusta que la suerte lo acompañe?
Cuando nace un niño, las abuelitas y personas mayores suelen decir
"suerte te dé Dios", como un augurio para que la buena fortuna sonría
de por vida a ese nuevo ser. Es decir, si hay suerte, lo demás vendrá
por añadidura. Pero, ¿basta con el deseo o buena intención de un
hada madrina para conseguir la ventura? ¿Existe alguna formula
mágica para obtener la deseada suerte?
La literatura de todos los tiempos le ha dado siempre un sitio de
importancia a la suerte.No existe un héroe o villano cuyas vidas no se
hayan visto afectadas por la buena o mala fortuna y por supuesto el
desenlace de cualquier situación siempre viene acompañada de una
dosis de "suerte".
Por ello, a lo largo de los siglos la suerte ha sido considerada como la
base misma de la vida de los seres y con una gran comodidad se han
dejado muchas cosas a "la suerte".
¿Qué es la suerte?
En teoría, la suerte se define como una fuerza, un poder más o menos
irracional que determina ciertos acontecimientos independientemente
de la voluntad del individuo. Es por tanto, una circunstancia
casual favorable o adversa.
Si nos atenemos a esta definición, no hay más remedio que acopiar el
hecho de que la suerte es algo sobre lo que no ejercemos, dominio
alguno. En consecuencia, al azar, la vida escoge a ciertos seres y les
concede ese especial privilegio de nacer con estrella, mientras otros,
definitivamente, nacen estrellados.
A través de nuestra propia experiencia, podemos comprobar lo anterior.
¿Quién no conoce por lo menos a una persona a la que se le
puede considerar "suertuda"? De igual manera ¿Quién no tiene un
amigo, pariente o conocido que verdaderamente es un "salado"?
Increíble, pero cierto, a estas personas todo les sale mal.
No importa cuánto traten, cuánto hagan o se esfuercen, los pobres
siempre salen mal parados. ¡Claro! No podría ser de otra manera, ellos
-a diferencia de los otros- no nacieron de pie, carecen de estrella.
Así de fácil, la humanidad se divide en dos grandes grupos, los con
suerte y los "fritos", ¿Es esto verdad? ¿No habrá forma de mejorar la
suerte, de distribuirla de una forma más equitativa?
Desde tiempos inmemoriales se ha hecho un verdadero culto a todo
aquello que pudiera tener alguna relación con la obtención de la
buena fortuna. De alguna manera mucho de esto ha estado siempre
relacionado con el espacio infinito, con las estrellas.
Bajar una estrella
Históricamente la estrella ha sido un símbolo de la buena suerte. Los
pasajes bíblicos están llenos de relatos en los que es justo ella "la
estrella" de la situación. Es quizás por eso que se empezó a consultar
con las estrellas, la suerte que correrían los pueblos y las personas en
el devenir de los tiempos.De allí nace también el horóscopo que para
muchos es "el pan nuestro de cada día".
Si bien es cierto parecería que existen personas que tienen más suerte
que otras, podría tratarse de una apreciación y no de una realidad.
Tal vez "nadie está contento con su suerte" porque como humanos
que somos siempre envidiamos lo que el otro posee o porque nos
disgusta darle a alguien el crédito a su esfuerzo. Es más fácil, para
nuestro ego, aceptar que lo que otro es o tiene se debe a su "buena
suerte".
De cualquier forma, no estaría mal conseguirse una "patita de conejo",
una "uña de la gran bestia", o cualquier otro talismán de la buena
suerte.Nunca está de más una pequeña ayuda, en especial cuando se
forma parte del grupo de "piñas".