Opinión

EE.UU. Y EL VETO EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD

​A propósito de la recurrencia en las últimas horas de la diplomacia estadounidense al Consejo de Seguridad (CS) para requerirle la aprobación de medidas drásticas contra Corea del Norte, luego del reciente osado lanzamiento por Pyongyang de un misil balístico intercontinental al mar atravesando el territorio japonés, convendría conocer cómo es que opera el denominado derecho de veto en este importante órgano de la ONU.

06 de Septiembre del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

A propósito de la recurrencia en las últimas horas de la diplomacia estadounidense al Consejo de Seguridad (CS) para requerirle la aprobación de medidas drásticas contra Corea del Norte, luego del reciente osado lanzamiento por Pyongyang de un misil balístico intercontinental al mar atravesando el territorio japonés, convendría conocer cómo es que opera el denominado derecho de veto en este importante órgano de la ONU. 

El CS, que tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales, surgió con la creación de la ONU en 1945 y en la práctica está integrado por las grandes potencias del mundo que en número de 5 (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia) constituyen los denominados miembros permanentes. Además, está integrado por otros 10 en la calidad de no permanentes, pero que en el modus operandi del Consejo son importantes para la aprobación de otros asuntos. No posee el poder real, pues no decide acerca de la seguridad en el mundo y depende del referido poderoso quinteto. La idea del poder de veto es que, de manera exclusiva, cada miembro permanente puede expresar su oposición a la aprobación de una resolución del Consejo. Basta que solamente uno de ellos haga uso de ese derecho para que el proyecto de resolución quede frustrado, aun si obtiene el número de votaciones requerido. China y Rusia en los tiempos de Barack Obama se opusieron a que Estados Unidos bombardee Siria. Los miembros permanentes también podrían optar por la abstención, que no impide la aprobación de una resolución. En ese caso, deberían contar con el exigido número de 9 miembros del total del Consejo, que son 15. El poder de veto tampoco se aplica a los votos de procedimiento, aun si algún miembro permanente vota en contra. El derecho de veto, entonces, constituye una llave maestra aceptada por los miembros permanentes para salvaguardar sus propios intereses, por lo que si alguno no está de acuerdo, pues veta y se acabó la pretensión de resolución. Es probable que China y Rusia en el actual escenario de tensión internacional veten la dislocada idea de Donald Trump de responder militarmente a la amenaza de Kim Jong-un. Preocupa, entonces, que quiera hacerlo unilateralmente, al margen del CS de la ONU, como lo hizo cuando bombardeó a las tropas del sirio Bashar al-Assad, en abril último.

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