¿No hay edad para el amor? Efectivamente, y de la edad que menos se habla es de la tercera, de aquella que empieza a partir de los 60 años según Naciones Unidas en su resolución de 1996.
Y es que a partir de esos momentos hasta los últimos años de nuestra existencia ingresamos a un proceso impostergable de envejecimiento que es natural, dinámico, progresivo e irreversible.
Hay una disminución de las capacidades que debe producirse de manera saludable. Por eso hablar del adulto mayor, es tener una visión más sana y humana de la existencia. Y el enamoramiento también ocurre, no con la efervescencia de la juventud y la intensidad de la madurez. Se da más bien con la sabiduría de quien sabe que lo más sano en la vida es vivir aquello que nos hace bien.
Y el enamoramiento jamás hará daño a nadie, siempre y cuando sea correspondido y no se ponga en riesgo la vida ¿no? A partir de los 60 años la mayoría de hombres y mujeres cree que la ilusión es sólo derecho de los jóvenes, y que las emociones que produce la ilusión del amor está vedada para ellos.
Por eso se vuelven, renegones o melancólicos; y para colmo la sociedad los jubila casi de todo: del goce, del cariño, de los juegos y de los afectos. Si a su lado vive una persona que tiene más de 60 años de edad, es un adulto mayor, y tiene tanto derecho de recibir y dar amor como usted. Los sentimientos positivos siempre serán buenos para la salud.
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