Mientras en los Estados Unidos la Corte Suprema establece que será legal que se unan en matrimonio dos personas del mismo sexo, en el Perú el cardenal Cipriani se opone tajantemente y el presidente Humala demuestra su oposición diciendo que cada país tiene su realidad.
La fuerza que mueve el mundo es el amor y el amor sincero entre dos personas no solamente es importante sino que debe estar protegido por la ley y por el Derecho. En ese sentido estoy a favor y aplaudo lo hecho por la Corte Suprema de los Estados Unidos y apoyo abiertamente a todos los que en nuestro país luchan por la consagración de estos derechos.
Tengo excelentes amigos y amigas que son activistas en esta causa y que son, además, extraordinarios ejemplos de familias con hijos y son padres o madres que los aman, los educan y los forman dentro del marco de la tolerancia y el respeto.
Las familias no son solamente las conformadas por dos personas heterosexuales con hijos, son también todas las que comparten su vida en un hogar, se cuidan, se protegen y se ayudan mutuamente como pareja.
Lo acontecido en los Estados Unidos es un gran avance. En ese sentido, espero que -siguiendo la tendencia del mundo más avanzado- en nuestro país prevalezca el pensamiento moderno y avanzado cuando se discutan estos temas.
Sin embargo, podemos avanzar mucho mientras nuestra legislación se moderniza. ¿Cómo? Demostrando que en nuestro entorno van quedando de lado esos estúpidos prejuicios contra las personas del mismo sexo que se aman y forman una familia y apoyando decididamente a quienes solamente reclaman los mismos derechos para proteger su relación de amor.



