Me han dicho que a Humala no le gustan las clases de historia; pero este pasaje de mi buen amigo Herodoto parece una advertencia enviada a través del tiempo para hombres como él. Periandro, rey de Corintio, consultó a Trasíbulo, viejo tirano de Mileto, cuál sería el mejor modo de gobernar sin problemas. Cuando regresó el mensajero, refirió que Trasíbulo no le había aconsejado nada, y que en lugar de hablarle, le llevó a un campo de cultivo y destruyó con su espada todas las espigas que sobresalían. Más Periandro entendió el mensaje; comprendió que Trasíbulo le aconsejaba matar a todos los ciudadanos sobresalientes, y desde entonces cometió contra ellos toda maldad. Poco después Periandro entró en guerra y no teniendo de quien bien aconsejarse, fue derrotado, hecho prisionero y luego vendido como esclavo. Él, que tenía ríos que nacían y terminaban en sus dominios, tuvo el más innoble de los fines. Si Periandro hubiese puesto a trabajar consigo a las "espigas que sobresalían", hubiese muerto como rey y no como esclavo. Periandro no sabía que, en realidad, un rey no tiene un enemigo que no desee, pues basta un halago, un abrazo o un obsequio sobre la túnica del más virtuoso adversario, para hacer con él lo que se quiera. Pero Periandro era un cretino y así concluyó su paso por este mundo.
Humala, por esas cosas que tiene la historia, se construyó un sueño, luchó por él y contra toda probabilidad finalmente lo alcanzó. Pero el poder no es un sueño y los despertares suelen ser traumáticos. No digo que Humala vaya a terminar como Periandro, pero la táctica de este rey de convocar a los peores, es la que está siguiendo Humala. Casi todos sus ministros, con dos o tres excepciones, son mediocres e impresentables. Roncagliolo, por ejemplo, es el más penoso y lamentable canciller que hemos tenido en toda nuestra historia. La ministra de Educación (la que no usa peine) da la impresión de haber sido extraída de un sarcófago estaliniano; y ese ministro de Justica ¡por Dios! más parece un personaje de una ópera bufa. Con gente así, el camino hacia Corintio está garantizado. De lo que sí estoy seguro es que en la lápida de Humala no se inscribirá la frase que coronó el sepulcro de Pericles: "Aquí yace un hombre que supo servirse de hombres mejores que él".

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