Por estos días debe de iniciarse en el fuero militar el juicio contra el técnico de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), Víctor Ariza Mendoza, aquel traidor de uniforme que por un fajo mensual de billetes que le ayudaba a mantener a sus mujeres, durante varios años vendió información secreta de su institución a militares chilenos que lo captaron en Santiago para tal fin.
Este sujeto que se puso el uniforme de su patria para luego venderla, debe ser sancionado con todo el rigor de la ley en el fuero militar, pues el suyo fue un delito de función, por más que una jueza civil por ahí haya tratado de llevarse el caso a su ámbito. Ariza Mendoza debe ser encerrado y jamás recibir beneficios penitenciarios como los da la justicia común.
Indigna saber que mientras otros uniformados hacen hasta lo imposible por servir a su patria, este sujeto la haya estado vendiendo. Acá en Chiclayo vemos cómo la FAP hace esfuerzos por mantener su capacidad operativa en medio de las limitaciones que hace tiempo debieron ser superadas, en Trujillo tenemos a los policías que con escasísimos recursos hacen frente a bandas organizadas de extorsionadores.
Más al sur, en Chimbote, están los marinos que con sus patrulleras recorren el mar tratando de evitar robos o atendiendo cualquier emergencia. Sin embargo, dentro de esas instituciones que cuentan con gente que día a día hasta se juega la vida por su país, nunca faltan sujetos como el traidor Ariza Mendoza, que en tiempos no muy lejanos hubiera tenido que ser fusilado de acuerdo leyes que estaban vigentes.
Pero el caso del espía de la FAP no sólo es un tema judicial.
También hay un componente diplomático que no debe ser dejado de lado por más que Perú y Chile estén tratando de dar una nueva tónica a sus relaciones tras la asunción al mando del presidente Salvador Piñera. Lima tiene que seguir exigiendo identificación y sanción para los "contactos" de Ariza Mendoza en el vecino país del sur.
Que las buenas relaciones con Chile sirvan también para que nuestro país pueda recibir una explicación convincente sobre este tema de espionaje. No puede ser que Ariza Mendoza haya recibido fuertes sumas de dinero todos los meses desde Chile, sin que hasta la fecha se conozca de dónde salían esos fondos ¿O es que a algún militar chileno se le ocurría pagarle de su propio bolsillo? Nuestro país tiene buenos elementos en sus Fuerzas Armadas y Policía Nacional, lo vemos a diario en esta parte del país. Están los aviadores de Chiclayo, los policías de Trujillo y los marinos de Chimbote. No obstante, también hay elementos como Ariza Mendoza que deben ser sancionados con todo el rigor de la ley, sin la menos contemplación.

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