En una operación económica de primer nivel en la que participó el MEF y el Minem, Doe Run, los mineros privados de la zona y algunos traders mineros han logrado un arreglo beneficioso en el que el Estado Peruano no pone dinero alguno.
Doe Run, que opera la Fundición y Refinería de La Oroya, había paralizado operaciones por falta de capital de trabajo, además de haber notificado al Estado sobre la imposibilidad de cumplir con su PAMA, al 31 de octubre último, por falta de recursos. Ello llevaba a: (i) tener 3,500 personas sin trabajo; (ii) cerrar una de las pocas fundiciones y refinerías que existen a nivel mundial que procesan minerales complejos, como los que se producen en varias unidades en el centro del país; (iii) paralizar al principal comprador de minerales de pequeñas empresas mineras, dedicadas a la explotación de minerales básicos de plomo, zinc y cobre y algunas a plata y oro; (iv) paralizar a la mayor y más importante empresa consumidora de bienes y servicios en el centro del país; y (v) sumir en un crisis social a la ciudad de La Oroya por la amenaza de un desempleo casi total. Si esto ocurría, perdían los trabajadores, los mineros, los traders y el Estado. Perdíamos salarios, impuestos y, sin duda, credibilidad.
El arreglo incluye que productores mineros den a Doe Run US$175 millones en dos tramos: US$75 millones en garantías para una línea de crédito revolvente y US$100 millones en entrega de concentrados de mineral. Ello completa el capital de trabajo para Doe Run.
Adicionalmente, para garantizar el cumplimiento del PAMA, que vence en octubre, la casa matriz capitalizará el total de sus acreencias con la empresa por US$156 millones y otorga el íntegro de su nuevo capital, de casi US$300 millones, como garantía al Estado Peruano del cumplimiento del PAMA.
Los beneficios de este acuerdo son clarísimos: Doe Run puede seguir operando sin perjudicar a los trabajadores ni a las empresas que refinan el mineral ni a los traders mineros que lo venderán. El Estado tendrá garantizado el cumplimiento del PAMA con las acciones de Doe Run y cualquier incumplimiento futuro estará respaldado por éstas. El Tesoro Público no arriesga dinero de los contribuyentes y los privados demuestran que pueden arreglar sus problemas solos. ¡Todo un logro!