Opinión

El desafuero de Kenji

COLUMNA: RONNIE JURADO

03 de Abril del 2018 - 07:00 Ronnie Jurado Adriazola

Huayna Cápac era el inca que controlaba el Imperio Incaico. Había una discusión acerca del lugar de su nacimiento, pues algunos decían que era Tumipampa (Cuenca) y otros el Cuzco.

Desde que asumió el poder, se volvió un dictador que controló todo, desde lo político hasta lo religioso. Tuvo cinco hijos.

Cuando le tocó ceder el trono, lo hizo a Huáscar, quien vivía en el Cuzco, dejando de lado a Atahualpa, lo que provocó la ira de este, que no fue a reconocer a su hermano sino envió una embajada, la cual fue ejecutada para someterlo; así comenzó esta guerra civil. Posteriormente, Atahualpa mandó a ejecutar a Huáscar.

Parece que la historia se repite. Keiko y Kenji están en una guerra sin cuartel.

Desde que Kenji se desmarcó de Fuerza Popular y se llevó a un grupo de congresistas, Keiko ha estado pensando vengarse de su hermano.

A pesar de que Kenji confundía la política con las tiras cómicas, le iba bien; las encuestas le sonreían, entonces renunció a Fuerza Popular el día en que Barata confesaba que entregó 1.2 millones de dólares a Keiko vía Yoshiyama.

Entonces Keiko mandó a grabar a Kenji a través de Mamani y ahí el pueblo descubrió que es un ídolo de barro, que tiene los mismos defectos de los políticos tradicionales. Keiko esperó el momento en que Kenji compró el kit para fundar su partido y ese día soltó la bomba.

Ambos están semidestruidos, pero ahora viene lo mejor: Kenji será desaforado y en venganza contaría el origen ilegal de los fondos de campaña de su hermana.

Ambos pueden terminar en la cárcel.

tags