Esta campaña nos trae algunos elementos singulares que muestran cómo nuestro sistema político va cediendo, dejando de lado elementos tradicionales de cualquier campaña, como son los discursos políticos, para dar paso a una estrategia que privilegia lograr algunos minutos en los medios de comunicación.
Por ejemplo, ante la notoria dificultad de PPK de articular un discurso en español que mantenga la atención de una multitud, su comando de campaña ha optado por contratar a un orador, quizás uno de los mejores de Latinoamérica, para lograr animar a sus seguidores. Entonces convocan a reuniones donde PPK toca la flauta y Miguel Ángel Cornejo -el orador contratado- es quien expone y motiva a las masas. ¿Quién quiere ser Presidente? ¿PPK o Cornejo? ¿Se puede tercerizar también una candidatura presidencial?
Por el lado del fujimorismo, su único mitin fue una suerte de fiesta electrónica, mientras que quien reclama ser el asesor de la campaña -Carlos Raffo- se presenta como candidato organizando una suerte de show donde canta y cuenta chistes, pero de política, propuestas o ideología, nada.
Otro asesor que parece buscar tener mayor protagonismo que su asesorado es el discutido J.J. Rendón, pues si Castañeda se ha ganado a pulso el apelativo de "El Mudo", Rendón con facilidad y sin mucho esfuerzo reclama el sobrenombre de "El Hablador".
Es que no hay precedentes de un asesor de campaña que dé más entrevistas que el candidato, que genere más polémicas, o que busque una presencia en medios mayor que la de los líderes del partido asesorado. Al reclamar como suyas las victorias de sus candidatos, este asesor cree que los líderes políticos de Latinoamérica son una suerte de minusválidos mentales a los que él, con su sabio consejo y esquizofrénicas estrategias, logra convertir en exitosos representantes de sus pueblos.
La política está cediendo paso al espectáculo, y ello explica la aparición en esta campaña del flautista, del cantante o del hablador, junto con la voleibolista, el futbolista e incluso el periodista deportivo o la ex vedette como candidatos, y todos ellos juntos bailando sobre el escenario al ritmo del grupo de cumbia favorito. Quizás yo sea de otra época, pero aún prefiero la política donde se debaten ideas antes que aquella que privilegia el marketing.

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