El realizador canadiense Denis Villeneuve causó muy buena impresión con "La sospecha", su primera cinta estadounidense, un elaborado thriller protagonizado por Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal en el que mostraba un notable oficio para manejar el suspenso y la tensión, con cuidada utilización de las elipsis.
"El hombre duplicado", su última realización rodada en Canadá antes de partir a Hollywood, está basada en una novela del premio Nobel portugués José Saramago y se presenta como una cinta de misterio con pocos personajes que explora el tema de la duplicidad de identidad.
Adam (Jake Gyllenhaal) es un profesor de historia con una vida rutinaria que comparte parcialmente con Mary (Mélanie Laurent), su atractiva novia. Cierto día, viendo el video de una película en su laptop descubre que uno de los actores es un tipo idéntico a él. Desde ese instante, su existencia ya no será la misma, puesto que hará todo a su alcance para buscar y hallar a Anthony, su doble, quien vive en la misma ciudad con Helen (Sarah Gadon), su esposa embarazada.
RELATO BIZARRO. Curiosamente bizarro, pero no al punto de parecerse a una película del también canadiense David Cronenberg (este podría haber adaptado el mismo libro y hecho de pronto un trabajo más visceral y apasionante), el relato de Villeneuve se decanta por un estilo más bien minimalista, de diálogos breves, en el que no brinda prácticamente ninguna explicación sobre lo que acontece.
Una apuesta nada fácil, de carácter introspectivo, que le permite a Villeneuve desarrollar un hábil ejercicio de estilo, que resulta particularmente interesante por la forma en que ilustra las historias parelelas de los 'dobles' y consigue que ambos sujetos se conozcan, surgiendo por ende las preguntas y las dudas. ¿Son gemelos o siameses que fueron separados al nacer? ¿Acaso podría ser uno la proyección mental del otro?
Adam es un hombre introvertido y lacónico que, por alguna razón que tampoco se explica, no logra mantener una relación estable con Mary. Anthony, por su parte, se comporta de manera opuesta a su duplicado y despierta los celos y la inseguridad de su mujer. En una de las mejores secuencias vemos a Anthony seguir a Mary hasta su lugar de trabajo pensando en la posibilidad de suplantar a Adam para seducirla.
Una narración deliberadamente pausada y una incisiva -y notable- partitura musical, que enfatiza con precisión el misterio que rodea a los personajes, son los mayores aciertos de un extraño drama psicológico con tintes de pesadilla, que por momentos recuerda al universo del cineasta norteamericano David Lynch.

CALIFICATIVO: BUENA


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