Al celebrarse, este año, los cuatro siglos de publicación de los Comentarios Reales, es un acto de justo homenaje prestar atención al mensaje que nos ha dejado su autor, ofreciéndonos la lectura de su obra: "a la piedad del que la leyere, no con pretensión de otro interés más que de servir a la república cristiana, para que se den gracias a Nuestro Señor Jesucristo y a la Virgen María su madre, por cuyos méritos e intercesión se dignó la Eterna Majestad de sacar del abismo de la idolatría tantas y tan grandes naciones y reducirlas al gremio de su Iglesia Católica Romana, madre y señora nuestra. Espero que se recibirá con la misma intención que yo la ofrezco, porque es la correspondencia que mi voluntad merece, aunque la obra no la merezca" (INCA GARCILASO DE LA VEGA, Comentarios Reales, Proemio al lector).

Después de leer este texto ¿Será lo más justo con el autor proponerse leer su obra sólo para recrearse en su excelente expresión literaria: en la forma; abstrayendo el fondo: el contenido que nos ha querido transmitir? El aprecio que merece el primer humanista peruano: ¿Debe consistir tan sólo en admirarse de cómo se expresó? ¿Hay que dejar de lado lo que quiso comunicar, valiéndose para ello de sus excelsas dotes literarias? ¿Su mensaje debe ser exclusivamente interpretado en forma privada por cada lector? ¿No cabe un común reconocimiento de lo que quiso expresar? A lo largo del tiempo, varios de los estudiosos de la obra del Inca Garcilaso han destacado la presencia de una orientación filosófica en los Comentarios Reales; y con razón, puesto que toda producción humana, más aún las referidas a temas humanos, no puede dejar de tener una orientación según las ciencias sapienciales.

Las respuestas a los cuestionamientos fundamentales: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?; no pueden dejar de informar el resultado de la acción humana: siempre hay un marco referencial o matriz en el que se encuadra lo narrado y que a la vez lo guía. La matriz, en la que se instala y de la que se nutre la narración, en el caso de los Comentarios Reales, es cristiana y se concreta en un mensaje moral ?tan propio del Humanismo Renacentista? que pretende transmitir el autor de la obra a sus conterráneos.

A los cuatrocientos años de su publicación la reflexión sobre el mensaje de los Comentarios Reales sigue ofreciendo orientaciones para quienes tienen ánimos de progreso y de búsqueda del bien común.