Había sufrido un accidente cerebro-vascular y su estado era delicadísimo. Fue llevado a la Clínica Arequipa con un pronóstico muy difícil, por decir lo menos, pero la Virgen de Chapi no lo abandonó, está muy recuperado y con unas ganas tremendas de ir a trabajar.
Es Guido Díaz Rivera, una leyenda del periodismo arequipeño, con más de 50 años dándole a la noticia y al comentario, pero de pronto tuvo ese percance que cualquiera lo puede sufrir. Y por lo que he conversado con los médicos que lo atendieron, más específicamente con el doctor Gustavo Rondón Olazábal, calificado neurocirujano, la cosa era muy seria. Lo que los médicos llaman de pronóstico reservado.
Pero el mismo doctor Rondón, me comentaba que ha sido asombroso cómo se recuperó Guido y en tan poco tiempo. Un verdadero milagro, sin perjuicio de la capacidad de quienes lo atendieron, entre ellos otro destacado galeno, el cardiólogo Bernardo Rivera Gallegos.
No hay que olvidar que entre tanta obra de bien que ha hecho Guido, está la iglesia de Chapi Chico, que es uno de sus más grandes aportes como periodista. Y su enorme devoción por la Virgen de Chapi hizo que "su mamita" como él la llama, no lo abandonase.
Luego de superado lo más difícil, pude visitar a Guido, conversar con él y me sorprendió con su buen humor y sus ganas por volver a sus programas, que nos despiertan a las 4 de la mañana, en Radio Azul, con música, con noticias y con su inconfundible estilo que acapara gran sintonía. Incluso bromeamos un buen rato.
Una vez más, he admirado a Guido, por su preocupación por sus programas y por sus oyentes. Su profesionalismo y su cariño por el periodismo son realmente ejemplares. Como muchas veces lo hemos dicho en esta misma columna, un ejemplo valiosísimo para las nuevas generaciones de colegas.
Asistido con el amor de siempre por su esposa, doña Luz y todos sus hijos (Patricia, Nicola y Guidín) y con los especiales cuidados y atenciones de los doctores Rondón Olazábal y Rivera Gallegos, nos alegra que haya superado este difícil momento y que siga siendo un faro luminoso del periodismo nacional. Te queremos y te extrañamos, Guido. No hay caso, eres un símbolo.

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