Opinión

El mundial de Luis Miguel

A dos años de los 50, frente a la amenaza de colocar a los baladistas como una especie en extinción, debía hacer algo

01 de Julio del 2018 - 08:04 Johnny Padilla

Al mismo estilo de Cristiano Ronaldo y sus jugadas de lujo o las del francés Kylian Mbappé, ambas estrellas del Mundial Rusia 2018, en las canchas del show business internacional hay un cantante que la está haciendo linda, metiendo goles hasta de “chalaca”. El divo que está viviendo su propio mundial, en el que ya sabe que campeonará, es Luis Miguel Gallego Basteri, de 48 años, nacido en Puerto Rico, criado en México y nacionalizado después como ciudadano de ese país. El intérprete latino cada domingo en la noche despierta tantas pasiones como el fútbol con la transmisión de un nuevo capítulo de la serie sobre su vida; en la que hay de todo, como una de esas clásicas novelas de Televisa. Risas, lágrimas, buenos, malos, romances, desengaños, un padre villano y una madre tan dulce como ausente que para colmo desapareció sin dejar rastro. La versión televisada de una vida autorizada por él, cuidada hasta el milímetro para contar lo que quiere, ha logrado reverdecer una carrera musical que en los últimos años no pasaba por su mejor momento. Luis Miguel, ducho en el negocio, aprendido de su padre, aunque hoy toma distancia y lo cuestiona, está demostrando que en los tiempos actuales, así como en el fútbol, no basta con jugar bonito sino hacer goles; una gran voz, estilo y pinta no son suficientes para mantenerse vigentes en una industria musical cada vez más cambiante. A dos años de los cincuenta, frente a una tendencia que amenaza con colocar a los intérpretes del género de la balada clásica como una especie en extinción, había que echar mano de todo para darle un empujón a una trayectoria que inició desde niño y que lo encumbró a la categoría de ídolo. El cantante, que no tiene una pizca de tonto, tampoco se hizo de rogar a la hora de sacar de su propio bolsillo para producir la serie y convocó a socios estratégicos para que el gasto sea compartido. Estaba convencido de que su historia era un éxito asegurado, por eso estuvo pendiente de cada detalle y especialmente cuidó mucho la elección de los protagonistas. Dio el visto bueno final y no se equivocó. Finalmente, luego de conseguir a Telemundo como socia, la que transmitiría su historia en Estados Unidos, cerró con Netflix, que la emite para América Latina, Brasil y España. Hoy se estrena el capítulo 11 de 13 de la serie, se anuncia ya una segunda temporada, Luis Miguel tiene cubierto casi todo el año de conciertos y en Spotify sus temas son los más requeridos. ¿Alguien duda de que la hizo linda?

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