Según el Diccionario esencial de la lengua española, la voz “personificar” es atribuir a una persona determinada un suceso, sistema, opinión, etc. En ese sentido, la Constitución Política del año 1993 establece que el Presidente de la República es el jefe de Estado y personifica a la Nación. El próximo Presidente del Perú debe recordar desde el inicio de su mandato que su persona representa a todas las personas de la Nación peruana. Desde la lectura de su primer mensaje a la Nación, que expresa su pensamiento, debe empezar a reconstruir la imagen y la autoridad de la Presidencia de la República. Esta atribución es exclusiva para el ciudadano elegido por sufragio directo para que durante cinco años ejerza de manera personalísima la jefatura del Estado y la personificación de la Nación. Desde el 28 de julio del año 2016, el presidente debe jurar que no permitirá y menos propiciará que otra persona usurpe la personificación de la Nación ni el mandato de gobernar al país. Para confirmar este juramento debe proponer la modificación del artículo 113 de la Constitución incluyendo como otra causal para la vacancia de la Presidencia la cesión anticonstitucional de sus indelegables funciones a otra persona. Según algunos constitucionalistas, esta causal está incluida en el inciso 2 del artículo 113 que establece que la Presidencia vaca por “su permanente incapacidad moral o física, declarada por el Congreso”. Enrique Chirinos Soto, en su libro Constitución de 1993, dice lo siguiente: “Se advierte claramente, en este artículo, la supremacía del Congreso sobre el Presidente. Es aquel el que declara la permanente incapacidad moral o física del Presidente y no, por cierto, a la inversa”. Según algunos especialistas, los autores de esta Constitución ni siquiera imaginaron la posibilidad de que un Presidente Constitucional permitiera que otra persona usurpara sus funciones. La realidad ha demostrado que esta expresión del subdesarrollo político y moral del país era posible. También sería pertinente que en un primer mensaje el próximo presidente declare que firmará todos los tratados de extradición que estén pendientes y lo hará en el cortísimo plazo. En este mismo plazo, que no debe exceder un máximo de seis meses, deberá implementar la estrategia para vencer la gravísima situación de inseguridad que padece el Perú. Dado que este es un asunto que deben resolver los más experimentados especialistas, traslado a todos los candidatos la propuesta de Félix Murazzo -eliminado de una postulación al Congreso-, quien publicó en el libro Reflexiones sobre la seguridad ciudadana en el Perú, con el auspicio de la Fundación Konrad Adenauer. Según este autor, hay varias acciones estratégicas que deben ejecutarse en el cortísimo plazo. La primera acción consiste en tener listas para el 28 de julio las iniciativas legislativas específicas para iniciar esta lucha. Esta propuesta incluye, entre otras, la de perfeccionar los procedimientos operativos de identificación de las personas a través de los datos (código de barras) que contiene el reverso del DNI. En lo que se refiere al uso de la tecnología, Murazzo propone que de manera inmediata se implante y se implemente un portal web que se utilice para la comunicación entre la comunidad y sus autoridades, para reportar hechos que afectan la seguridad ciudadana. También propone iniciar un proceso de sistematización y estandarización de equipos de videovigilancia y comunicaciones. La propuesta incluye la participación de los integrantes de las juntas vecinales, las rondas urbanas y rurales, campesinas e indígenas, como alerta temprana en seguridad en el marco de la ley y respeto a los derechos humanos. El nuevo gobierno deberá, según esta propuesta, priorizar desde el comienzo la adecuada organización y el desarrollo de programas sociales a favor de la seguridad ciudadana que repercutan inmediatamente en el bienestar de la población. En lo que se refiere a la actuación de la Policía Nacional, el autor y su equipo proponen replantear inmediatamente, como una medida de urgencia, la concepción y ejecución de los planes de operaciones policiales para enfrentar con éxito el delito en sus diferentes modalidades. Esta es una propuesta muy ambiciosa para que pueda realizarse en los primeros seis meses del nuevo gobierno, pero, sin duda, debe comenzar en el cortísimo plazo. Hay otras dos propuestas inmediatas que me parecen muy necesarias, pero muy difíciles de realizar desde el comienzo; la primera es el fomento del trabajo con la creación y desarrollo de talleres de capacitación con diversas especialidades y en creación de microempresas en zonas críticas; y la segunda es plantear una lucha estratégica frontal, permanente y general contra la corrupción y otros delitos que repercuten en forma negativa en la moral pública. Es obvio que en el cortísimo plazo también hay alternativas; lo importante es exigirle a los candidatos presidenciales con posibilidades reales de llegar al poder que hagan campaña mostrando cuáles son sus prioridades en los primeros seis meses de gobierno. Sin un accionar inmediato en el cortísimo plazo, será muy difícil avanzar en el mediano plazo y una utopía crecer en el largo plazo. Salvo mejor opinión.

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