En un país dominado por el lumpencapitalismo, el archivamiento de investigaciones de algunos malos fiscales muchas veces es una confesión de culpabilidad del fiscal y de los investigados. En un Estado débil, con un sistema judicial controlado por la poderosísima organización del narcotráfico, la frase: “No ha lugar a formalizar denuncia penal” suele ser un método perverso para proteger a los delincuentes, especialmente a los que lavan activos. El Estado peruano ya no tiene la fuerza suficiente para enfrentar el embate de miles y miles de millones de dólares que durante décadas han pervertido a la sociedad peruana. El Estado mexicano y el Estado colombiano, que son más fuertes que el Estado del Perú, han fracasado en la lucha contra el narcotráfico. El Perú, primer productor mundial de cocaína, es un narcoestado. La costra de politiqueros y politicastros, que cada vez es más fuerte, amenaza al sistema democrático del país y de la región ante la torpe indiferencia de muchos ciudadanos y muchas organizaciones nacionales.
Todo la anterior nos obliga a ser muy cuidadosos con la nueva o antigua investigación fiscal a Nadine Heredia, jefa informal del gobierno del presidente Ollanta Humala. El fiscal provincial encargado de este caso es Ricardo Rojas, quien ha estado de licencia siendo reemplazado por el fiscal Marco Cárdenas hasta el retorno a sus funciones. Durante su tiempo de encargo, Cárdenas hizo importantes declaraciones a Mariella Balbi, publicadas en El Comercio. Refiriéndose a su antecesor explicó que el fiscal provincial Rojas León, al valorar y calificar la denuncia, ha establecido que sí existen elementos e indicios suficientes para iniciar una investigación. Esta es una respuesta directa a la infantil respuesta de Nadine Heredia y Ollanta Humala, quienes han reiterado que este caso está archivado por la Fiscalía, sin agregar nada en relación a las acusaciones directas de lavado de activos. Esta táctica defensiva no tiene mucha aceptación en la opinión pública, porque suele ser usado por los culpables, especialmente por los politicastros que se apropian de los bienes de todos los peruanos.
La nueva o antigua investigación, según sea el caso, comenzó el 29 de enero y durará 180 días, ojalá no haya nuevos cambios de fiscales ni ampliaciones de los plazos, que suelen ser maniobras dilatorias para que la mayoría de los ciudadanos centren su atención en nuevos temas y olviden que se está investigando asuntos que tienen que ver directamente con la corrupción de los que manejan el Ejecutivo. Es importante señalar que no se ha efectuado una adecuada investigación de los hechos y solo se ha limitado a realizar un recuento de las diligencias actuadas, que si bien es cierto la investigada ha presentado supuestos contratos y recibos por honorarios profesionales, ello no significa que esté actuando necesariamente dentro del marco de la legalidad, más aún que no se ha realizado una pericia contable a fin de verificar si estos dineros han salido o no de las empresas para las que supuestamente prestó servicios profesionales la investigada, pudiendo tratarse de empresas de fachada.
El recurso de queja frente a la decisión de la Fiscalía dice en buen romance que no hubo una verdadera investigación, por no decir que no hubo investigación alguna. Cuando se refiere a “estos dineros” está señalando a los irregulares depósitos en la cuenta bancaria de Nadine Heredia, realizados por su hermano Ilan Heredia, por su madre Antonia Alarcón; por el padre de Martín Belaunde Lossio, Arturo Belaunde Guzmán, y otras cinco personas. El fiscal Cárdenas dice que este método de depósito de cantidades menores de 10,000 dólares se llama “pitufeo”, que es una manera de lavar activos, dándole apariencia de legalidad al dinero o fondos que uno puede tener de diversas actividades ilícitas. Se trata de evitar que las alertas contra el lavado de activos se activen. El pitufeo no es un pituco feo sino una manera de blanquear el dinero mal habido. Los grandes ladrones de la seudoizquierda latinoamericana ya no usan esta modalidad. Lula y Dilma, de Brasil, y Cristina, de Argentina, han hecho millonarias fortunas de miles de millones de dólares. Maduro y el narcotraficante Cabello han depredado Venezuela y hasta la Bachelet, en Chile, aparece envuelta en un caso muy sospechoso. En el año 2016 veremos si el pitufeo pasó a mayores con la Hoja de Ruta o con la otra Gran Transformación. De nada vale que Ollanta llame “loco” al fiscal y “mamarracho” a su investigación ni que el fascismo militarista muestre sus uñas, pronto tendrán que rendir cuentas a la justicia.



