Los resultados preliminares de las elecciones regionales y municipales del domingo último señalan que en al menos una docena de regiones habrá segunda vuelta el próximo 29 de noviembre para definir entre los dos candidatos con mayor votación, quién asumirá el cargo de gobernador durante los próximos cuatro años, desde el 1 de enero del 2027.
Esto no tendría mayor relevancia más allá de ser motivo de análisis político sobre el fraccionamiento del voto fuera de Lima y el peso de los movimientos regionales por encima de los partidos nacionales. Sin embargo, se debe tener en cuenta que estamos ante los previsibles devastadores efectos del fenómeno El Niño.
¿Y eso que tiene que ver con las elecciones? Pues que como ha señalado ayer la presidenta Keiko Fujimori, los procesos de transferencia y de formación de equipos gerenciales que entrarán a las administraciones regionales, se van a tener que realizar tras la segunda vuelta, solo en diciembre, en un mes festivo y con varios feriados.
Tengamos en cuenta que según los primeros resultados electorales, se prevé que haya segunda vuelta en regiones como Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash, Lima Provincias y Arequipa, donde hay zonas altamente vulnerables que deben ser atendidas antes, durante y después de las emergencias.
La situación amerita autoridades fuertes, capaces, honestas y con equipos de trabajo ideales desde el día uno.




