"Dicen que la mujer es sexo frágil, qué mentira más absurda" cantaba Erasmo Carlos, allá por los 80 y más de 20 años después, diversos ámbitos de la sociedad ratifican su hermosa melodía. Sin embargo y a pesar de los logros obtenidos por la mujer, aún falta mucho por hacer en aras de nuestra igualdad de derechos.
Si bien es cierto, la mujer es sinónimo de armonía y paciencia, pero también lo es de coraje y valentía, basta ver como en nuestra ciudad, cientos de hogares que no cuentan con una figura paterna al frente, logran salir a flote, pese a la adversidad y gracias al trabajo y al amor que pone el otrora sexo débil, frente al reto que asume, a sabiendas que no será nada fácil.
Atrás quedó el retrato de un ama de casa, que por esos conceptos totalmente machistas, estaba relacionado a la comida caliente, crianza de los chicos, quehaceres del hogar y deberes sexuales.
Los tiempos han cambiado y con ellos la percepción que tienen sobre nosotras. La película cambió y bien o mal a veces nos dicen que somos unas "jodidas", "brujas" y hasta "renegonas", porque ya no somos los seres sumisos de antes, ahora refutamos cuando no estamos de acuerdo, gritamos cuando nos hacen dar cólera y separamos de nuestro camino, a quienes por creerse superiores, tratan de minimizarlo. Les guste o no, ahora éstos, también son nuestros derechos.
Por eso, para el gobierno debería ser fundamental invertir más en la mujer, a través de programas sociales que fortalezcan su desempeño, participación y valor en la sociedad; pero eso sí, sin caer en el tira y jale para sus propios molinos, porque sino estaríamos perdiendo esa valiosa oportunidad de apoyo, que debería llegar a esas zonas, que por su lejanía parecen estar olvidadas y donde las mujeres todavía, son excluidas en su máxima expresión.
Mientras no cambiemos de óptica y sigamos pensando como en antaño; muy pocas mujeres lograrán su propio espacio dentro de la estructura social, pero muchas continuarán viviendo para otros y no para ellas mismas; dejando que otros tomen decisiones en su lugar. En su rol de madre, trabajadora y ciudadana, la mujer debe procurar siempre la defensa de su integridad como ser humano, capaz de sentir y de surgir frente a las eventualidades, porque somos mujeres de carne y hueso, con la sensibilidad suficiente para ablandar al corazón más duro, pero también con la inteligencia y cautela necesarias para evitar los problemas. Porque somos todo eso, mucho más y con orgullo, mujeres de hoy, que también usan pantalones y a veces los llevan mejor que un hombre.