. La música triste y melancólica del yaraví actual tiene su antecedente en la época Colonial en casi toda la amplia zona andina que fuera articulada por el imperio incaico, afirmación del estudioso Juan Carpio Muñoz. Aunque el yaraví mantuvo su vigencia luego de la conquista, la llegada de nuevos instrumentos traídos por los españoles, como la guitarra y la bandurria, hicieron posible su evolución. El yaraví que se canta a dúo usualmente con un preludio musical, tiene temas recurrentes con el amor no correspondido, los celos enfermizos y la ingratitud del ser amado, entre otros (El Comercio, Arte Nº 5.)
Los yaravíes arequipeños son pues interpretados por dúos de voces masculinas, citamos a los duetos Salas-Marroquín, Serpa-Llosa, los Hnos. Neves, Aspilcueta y muchos más. Sin embargo, las Hnas. Velasco, únicas damas que han dejado sus voces y estilo impresos en discos El Virrey, rompen esa tradición del canto del yaraví nuestro con el acompañamiento de guitarras, bordoneos característicos que las introduces al canto e intercala la interpretación de las estrofas.
Con el fin que este género musical no se extinga, es que nace la Asociación Cultural Cultores del Yaraví, que patrocina Don Mariano Carpio, residente en Nueva York- Estados Unidos, quien dona parte de la pensión que percibe para otorgar premios a los ganadores de los concursos que realiza dicha asociación por el aniversario de la ciudad.
Saludamos esta iniciativa que seguramente servirá de lección para algunos burócratas de instituciones públicas que distraen la atención que deberían brindar a nuestro yaraví con inocuas acciones.

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