Parece que fuera ayer cuando, para elegir a cualquier autoridad universitaria en la UNP, los responsables de emitir su voto, aquellos que se preocupaban por los destinos de la universidad, buscaban el mejor candidato, es decir, el que él consideraba, con su elemento subjetivo incorporado, el "más bueno".
Hoy en día las cosas son distintas, ese voto responsable, tiene dos opciones, votar en blanco o elegir, según su criterio, el "menos malo"; por supuesto, también existe, cada vez con mayor fuerza, el voto irresponsable (ahora le llaman el "voto bailarín"), aquel que vota por el candidato que le ofrece más.
Antes se le exigía al candidato que exponga su plan de trabajo, sus propuestas de desarrollo institucional, hoy en día esto ya no interesa. Ahora, importa las propuestas individuales o de grupo; importa qué me ofreces si doy mi voto o si te ayudo, mediante mecanismos poco éticos, a conseguirte votos. Las ofertas van desde dinero en efectivo, realizar estudios de postgrado, un cargo en la universidad, etc. No interesa si con estos mecanismos hundimos cada vez más a nuestra Alma Mater, después de todo estamos de paso por ella.
Para elegir a los futuros votantes de las nuevas autoridades de la UNP, rector y vicerrectores, las cosas se ponen cada vez peor. Esto se puede percibir en los ambientes de la universidad en el proceso de elección de los representantes estudiantiles de la asamblea universitaria, quienes a su vez elegirán a las nuevas autoridades.
Es evidente el interés de lograr esos cargos. Legalmente, representan ingresos más altos, los cuales son justos y meritorios, siempre y cuando se realice una labor en beneficio de la universidad; lamentablemente existen de los otros ingresos, aquellos no muy transparentes y que muchas veces exceden los legales.
Cada vez más estoy convencido que se deben cambiar los mecanismos de elección, que permitan superar la forma degradante, actualmente empleada. Asimismo, exigir a los entes competentes la urgente intervención de la universidad, porque si se sigue así, las cosas se pueden volver inmanejables, generándose costos inútiles.
Hasta ahora no logro entender en qué momento se convirtió en un "buen negocio" ser autoridad de la UNP y lo que menos entiendo, porqué lo permitimos, los que estamos dentro y fuera de ella. Si la situación no cambia, los votantes honestos y responsables, mientras no sean mayoría, votarán por el candidato que consideren "menos malo".

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