Durante la presente semana se dará inicio en Sudáfrica al Campeonato Mundial de Fútbol. A la magna cita del más popular de los deportes llegarán los países más organizados deportivamente, en los que mejor se paga y más técnicamente se juega este deporte, como son Alemania, España, Inglaterra e Italia, en el viejo continente, y en Suramérica Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile, por lo que la atención mundial y de los medios de comunicación se centrará en el seguimiento de tan especial evento.

Los peruanos amantes del buen fútbol, dividiremos el tiempo entre observar por la televisión el certamen internacional y en prestar atención a las labores cotidianas.

Perú fue eliminado del magno evento mundialista por la cadena de desaciertos administrativos en la que constantemente incurre la dirigencia del balompié nacional, por la falta de planificación, por la baja calidad en los torneos; por la improvisación con técnicos sin la capacidad adecuada y sin el suficiente liderazgo; por la falta de fogueo internacional de nuestro seleccionado y, sobre todo, por la ausencia de garra y de amor por la camiseta de parte de algunos jugadores de la selección nacional.

Será triste y desilusionante no contar en dicho campeonato con la participación de los de camiseta blanquirroja, por lo que no se vivirá el entusiasmo, pues no tendremos a quienes hacerles fuerza de verdad; nos contentaremos con ver un buen espectáculo y confiamos en que algún equipo hispano llegue hasta las semifinales y, por qué no, a la final.

En los próximos días estaremos impregnados las 24 horas de fútbol, echaremos de menos al equipo nacional y nos resignaremos a observar por la televisión a las grandes estrellas del fútbol mundial, contemplaremos la velocidad de los europeos y africanos, la magia de Brasil y la garra de los equipos suramericanos.