Quizá no haya mejor palabra que autonomía para definir la independencia a nivel personal. Y es que la emancipación de un estado ? nación es también la capacidad de su gente para pensar y actuar de acuerdo con sus propias convicciones. Sin embargo, ser autónomo no es tan sencillo como parece. Veamos un ejemplo común.
Observe detenidamente a un grupo humano tomando una decisión mediante el voto público y directo. Notará inmediatamente que la opción que toma la ventaja inicial es casi siempre la triunfadora. El motivo: el pánico para aceptar una derrota, pues éste se relaciona con el ridículo.
Es de lejos, el sentido gregario (iba a escribir ovejuno) mucho más común que la autonomía en nuestros lares, y "votar a ganador" es la pauta durante periodos electorales. Las encuestadoras conocen muy bien este lastre de nuestra idiosincrasia y lo aprovechan convirtiéndose en los más importantes referentes para elegir. Consecuentemente, todos los candidatos, más que el apoyo ciudadano, buscarán figurar entre los primeros en cada sondeo. Esto otorga a las encuestadoras el poder de eventualmente subastar una ubicación entre los candidatos y movimientos.
Esta conjugación de fenómenos, explica en gran medida, por ejemplo, que Keiko Fujimori, hija e incondicional primera dama del más corrupto y autoritario presidente de nuestro país, lidere las preferencias a nivel nacional. Algo similar sucede en nuestra región con Trelles Lara, un presidente regional que durante dos gestiones sólo ha demostrado ineficiencia y astucia para los jugosos y oscuros negociados con el dinero de todos.
Este círculo vicioso Encuesta ? Gregarismo ? Encuesta, no es a pesar de todo irrompible. Además de los fenómenos de arrastre inesperados y veloces de algún outsider, la suma de colectivos democráticos como el que se catapultó hace 10 años en la marcha de los cuatro suyos, logran sacar a la población de esa actitud pasiva de seguir lo que la encuesta manda.
El tema de la simbiosis independencia nacional ? autonomía personal es vasto. Sin embargo, inculcarlo en escuelas, universidades y medios de comunicación es una contribución valiosa con miras a pasar de la democracia representativa a la participativa. El día en que la gente vote por trayectorias y programas, y los resultados electorales difieran significativamente de las encuestas, estaremos ante un indicador de que la autonomía se está abriendo paso en su camino hacia la completa independencia de nuestra patria.

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