Giovanni Sartori, politólogo y filósofo italiano, entre los años 1968-1969 escribía en el diario Corriere della sera (Correo de la Tarde) una serie de artículos con el título de "Asnocracia", para denunciar lo que llamó el creciente poder de los "asnos" en la sociedad.
Cuando los ciudadanos eligen a sus gobernantes movidos por los resortes de la emoción, sin confrontar sus propuestas y hasta sus sustentos ideológicos y doctrinales, se produce la irrupción de los asnos. Los asnos típicos son conocidos por sus rebuznos y por su afición al buen vivir del pasto fresco que encuentran en el ejercicio feliz de un cargo público para el que realmente no están preparados y en donde hacen alarde de improvisación.
Señalaba Sartori que lo opuesto a la democracia es la asnocracia. Los ciudadanos lejos de de pensar a quiénes elegir prefieren elegir sin pensar y sin medir las consecuencias de su irresponsabilidad cívica aunque después les duela. Estos artículos que le valieron la excomunión en los medios políticos postulaban la tesis que el fundamento de la "asnocracia" es el "anti-elitismo".
Los asnos, para poder triunfar, tienen que destruir a las élites, a las minorías pensantes y creadoras en las que encuentran tenaz oposición. Una amenaza para los asnos son las inteligencias críticas, poco dadas a la adulación y duras a incorporarse al séquito vergonzoso de los "lameculos" tan abundantes en la política criolla convertida en espectáculo.
Sostiene Sartori, en esta tesis cultural, que el anti-elitismo corresponde pues, a la asnocracia triunfante que se apodera de los espacios públicos arrinconando a todos aquellos que mantengan un discurso disidente y opuesto a sus proyectos populistas.
Advertía Sartori que la amenaza de nuestra sociedad es que el "demo-poder" -el poder del pueblo- se convierta en "asno-poder" lo que probablemente se produzca cuando el proceso de imbecilización de la sociedad alcance su máxima expresión.
Como señala Fernando Savater los imbéciles son abundantes. La palabra "Imbécil" viene de latín "baculus" que significa "bastón". "Imbécil" es el que necesita bastón para conducirse en la vida no porque sea cojo sino por su indigencia cerebral y espiritual.
Diariamente nos topamos con imbéciles de varios tipos: Unos son los que creen que no quiere nada y que todo les da igual porque viven en una siesta permanente aunque tengan los ojos abiertos y no ronquen. Otros son los que lo quieren todo, lo primero que se le presenta y lo contrario de lo que se le presenta.
Abundantes son los que no saben lo que quieren ni les interesa saberlo. Especie singular son los que saben qué quieren y lo que quieren pero finalmente acaban haciendo lo que no quieren. Finalmente están los que quieren con fuerza y ferocidad pero han equivocado el camino por ser despistados ontológicos. Por supuesto que tienen una fisonomía característica y hasta una forma de expresarse para ocultar su indigencia moral de la que se regodean para no tomar conciencia de su infeliz situación.