Se dice que la sigla de la otrora Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), tiene otro significado. Ahora esconden la frase: Asociémonos Para Robar Algo. Muchos expresan que es una exageración, y que una golondrina -o búfalo-, no hacía verano. La verdad que el dicho se quedó corto.
Y es que el Perú entero ha visto y sufrido los turbios manejos de los "compañeros". No hay ni un solo sector donde un aprista haya estado o está, que no haya sufrido exacción, robo, dispendio, malversación, cupos, etc. En suma, los búfalos de los colmillos caídos han hecho de cada empleo en el aparato público, una forma de cobro mensual.
Peor es el caso de las movilidades del Estado, que han servido de camas itinerantes, donde asquerosos apristas las convirtieron en taxis para las familias, en garitos, y hasta en urinarios móviles. Ahora, el tráfico de influencias, que como es de público conocimiento, el ex secretario del APRA en Puno, ex gerente de EsSalud, logró su residentado médico gracias a la ayudita de sus compañeros.
Haciendo un símil de la era fujimontesinista, hallamos que las actuales jugarretas son más escandalosas. Este Gobierno ha creado cargos inútiles: asesores, secretarias de secretarias, coordinadores, y hasta monitores de conflictos sociales, todo para colocar a los eternos desempleados; éstos saben de memoria, que después de esta no habrá otra, por lo que echan mano a lo que pueden, arranchándose sin ninguna vergüenza.
De manera que el escándalo reciente, de Fernando Barrios, amigo de confianza del Presidente de la República, Alan García, connotado miembro de la Comisión Política del APRA, ex presidente de EsSalud? tuvo que dimitir al Ministro del Interior, que en forma grosera se cobró vilmente 90 mil soles de los contribuyentes; esto es una gota más en el océano de la corrupción aprista. El mandatario, acaba de mostrar su asco. "El que comete una falta por simpático o eficiente que sea, se va. Todo aprovechamiento de recursos del Estado, aprovechando un vacío legal o una fórmula legal, para mí no tiene perdón", ha dicho. Pero solo eso.
La pesada cartera del Interior, ha recaído en el general Miguel Hidalgo, quien fue pillado con su amante saliendo de un hotel, utilizando un vehículo oficial. Lejos de una sanción ?al menos moral-, lo acaban de premiar. Que no vengan a decir que, lo que hizo es parte de su vida privada. ¡La mujer del César, no solo debe ser honrada, sino también parecerlo! Que no nos extrañe, que el próximo DIRGEN sea un alto mando militar corrupto, de esos que aguardan el festín en la cadena de mando. Ya se rumorea quiénes saborean el puesto, y la verdad, el futuro no es promisorio para la Policía Nacional del Perú, cada vez más desacreditada.
Como vemos, no sirve de nada la suspensión de estos militantes, porque ya sabemos dónde termina eso; a otros apristas y rastreros, los estornudaron, pero están de lo mejor. Vean lo que sucedió a Mantilla, León Alegría, Omar Quezada, los vergonzantes negadores de hijos Edgar Terán y el propio Wilber Bendezú.
Este virus no es inerte al altiplano, en Puno el mal ejemplo lo da un congresista deudor millonario ?que no es de esta tierra-, hasta los más serviles militantes. Más pesa lo que puede sacar y aportar a la mafia; antes que la imagen que pueda proyectar. La verdad, el APRA hiede.
Tal vez, consiente de tal podredumbre, y con la esperanza de que la amnesia del peruano vuelva a dar su voto, y con eso tapar el fango, han preferido poner el rostro fresco de Mercedes Aráoz, como candidata a la Presidencia. Pero ella no tiene el don de la transmutación, es economista de fuste, y no una alquimista arcana; de manera que no puede convertir el lodo en un manantial del futuro.

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