A pesar de que el Tribunal Constitucional de España con sede en Madrid había declarado nulo e ilegal en todos sus extremos el referéndum de ayer en toda Cataluña, incluso desde antes que se produzca, el acto se realizó contra viento y marea y lo que hemos visto ha sido vergonzoso para toda la península ibérica. Las autoridades catalanas han actuado sin tener en cuenta a la autoridad central, quebrando el estado de derecho que debe imperar en todo el país, y se han aferrado febrilmente a una aventura política que lo único que está provocando es una escisión española de otras dimensiones, pues por más que se quiera minimizar y ocultar el desastre político que podría significar la salida de Cataluña de España, el daño para todo el país será letal. Digamos las cosas por su nombre y sin subjetividades. La jornada violenta de ayer tampoco hace nada bien a la democracia española, recuperada al final de Franco en 1975, ni al destino del país como Estado soberano y, por supuesto, en el marco de la Unión Europea, bloque al que pertenecen. Cataluña ha contado con una movilización muy bien planeada por sus políticos separatistas y que ha tenido, también hay que decirlo, una respuesta de parte de la población hábilmente inducida -a mi juicio- sin que hasta ahora hayan visto con objetividad la verdadera realidad que se vendría para Cataluña y España. La autoridad policial ha actuado para evitar que el proceso de ayer se anarquice; sin embargo, las noticias presentan a Madrid como un gobierno central abusivo que es el responsable de las cerca de 800 personas detenidas. Parece que a los catalanes no les ha importado nada el viaje de Mariano Rajoy a Washington en busca del apoyo del presidente Trump, y el ideal independentista podría irse de la manos de la propia España si acaso no se hace nada para quitarle cualquier viso de legalidad o legitimación al acto, comenzando por una sistemática negociación que permita a Cataluña una mayor participación en el destino político-económico de la propia región, controlada obviamente por toda España, a la que pertenece desde siempre.

NO TE PIERDAS


