En las últimas horas se ha producido una lluvia apenas regular en la región Piura, que ha revelado, una vez más, que no estamos preparados para afrontar las precipitaciones que además hacen que se carguen los ríos de la costa que nacen en la sierra, todo esto mientras el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) ha entrado en fase de “vigilancia” ante la posibilidad de que se presente al menos un evento “débil” que generaría estragos hacia el final del verano.

Recordemos que a inicios del 2023, ante el llamado Ciclón Yaku, los peruanos nos dimos cuenta que tras la llamada “Reconstrucción con Cambios” del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, poco o nada se había hecho para prevenir de verdad los efectos de lluvias especialmente en la costa norte. Mucho se habló en el sentido de corregir errores del pasado, pero ¿se habrá hecho lo necesario en los últimos tres años para evitar que los cientos o miles de peruanos terminen en sus casas con el agua hasta la cintura?

En agosto del 2025, aún en el gobierno de Dina Boluarte, los medios dimos cuenta que la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) se había quedado sin recursos para continuar con las obras de prevención ante la posibilidad de un evento Niño, especialmente en las regiones Lambayeque y Áncash. Entendemos que la situación se regularizó tiempo después, pero que por la imperdonable demoras se sigue trabajando contra el reloj antes que las lluvias y crecidas muestre su furia.

Pero no echemos una mirada solo a la costa norte. Días atrás en Correo hemos dado cuenta de fuertes lluvias y daños en Tarapoto, Pasco, Ayacucho y Cusco, donde se han producido desbordes de ríos y huaicos que han interrumpido vías, y afectado actividades económicas. El ciudadano tiene derecho a ser atendido por sus autoridades, tanto las locales como las nacionales, más allá de cualquier coyuntura o ruido político propio de una campaña electoral que no las puede distraer.

Es de esperarse que nada grave suceda en las próximas semanas, pues sería imperdonable que ante tantas advertencias, nuevamente tengamos que estar lamentando la perdida de vidas humanas o de patrimonio. Sucedió en 2017 y 2023 y se ofreció mucho para rectificar, pero al menos tras el primer evento llamado Niño Costero, poco o nada se hizo para cambiar las cosas y atender realmente las necesidades de prevención de gente que parece ser la última rueda del coche.

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