En los últimos tiempos, resulta evidente que estamos afrontando una nueva epidemia, peligrosa, posiblemente solapada y traicionera: La epidemia del estrés.
El estrés, en términos simples, es una alteración emocional del ser humano, que provoca desajustes en la conducta causando angustia, desesperación, inquietud y hasta pánico, es la etapa previa; cuando se hace severa, nos conlleva a la depresión, que es un estado de alteración mucho más intensa que el estrés y que en los últimos tiempos ha provocado incluso hasta suicidios.
Pero lo que ahora nos preocupa, y por eso tocamos el tema, es que los problemas de presión arterial se han convertido en una de las causas de muerte más significativas que advierte el Perú.
Y los médicos, ya sea cardiólogos o neurólogos y los propios psiquiatras y psicólogos, señalan que una de las causas más comunes en las alteraciones de la presión arterial es el estrés, provocando lo que se denomina presión alta por factores emotivos.
La finalidad de la presión arterial es impulsar y distribuir la sangre a todo el organismo. En este proceso interviene el corazón que actúa como una bomba de expulsión; las arterias que actúan como tuberías elásticas que distribuyen la sangre; las arteriolas que regulan la resistencia del flujo de sangre y la sangre que, como sabemos, es el líquido vital que transporta oxígeno y nutrientes para todo el organismo.
La presión arterial se eleva cuando aumenta el trabajo del corazón, cuando aumenta el volumen sanguíneo y cuando se reduce el calibre o grosor de las arterias y arteriolas.
La hipertensión arterial es pues, un mal silencioso que no necesariamente da síntomas, pero que afecta órganos vitales del cuerpo, como el cerebro, el corazón, los riñones, la retina y las arterias; apareciendo los síntomas cuando ya la enfermedad está avanzada.
Al margen de las importantes recomendaciones que nos hacen los galenos, como evitar la gordura, el consumo excesivo de sal, el consumo excesivo de licor, hacer vida sedentaria, no consumir grasas en exceso, sobre todo de origen animal; no fumar y EVITAR TENSIONES EMOCIONALES.
A estas tensiones emocionales, nos estamos refiriendo cuando hablamos del estrés, razón por la cual nos permitimos aconsejarle a usted, amigo lector, que controle periódicamente su presión arterial, pues si tiene usted hipertensión hay que controlar este mal que, reiteramos, es silencioso y traicionero.

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