Falacia es sinónimo de engaño o mentira, y, en algunos casos, pueden ser dañinos, aunque no siempre; pueden incluso estar inspirados por la buena fe, es el caso de las mentiras piadosas: ocultarle a alguien la muerte de un ser querido, por ejemplo. El sofisma se basa en la argucia, en una premeditada alevosía. Por la falacia se puede errar sin saberlo; por el sofisma se sabe que se yerra. Los sofistas -entre los griegos- eran filósofos mercenarios, pues vendían su sabiduría y elaboraban argumentos contrarios a la verdad.
Los ejemplos abundan en nuestra época, especialmente entre abogados y jueces. Pero lo más usual, público y notorio se da entre los políticos. Así, escuchamos al presidente decir que "el comunismo internacional está socavando la democracia y busca imponer modelos extranjeros". Y lo cierto es que ese argumento es un enorme sofisma. Oponer "comunismo internacional" a "democracia" lo es, pues la democracia también es internacional, ¿o es que acaso en Perú nació la democracia por generación espontánea?
Entonces, ¿a qué "modelos extranjeros" debemos temer si el neoliberalismo que defiende el presidente también es un modelo extranjero? ¿Cómo temerle al modelo extranjero que no hemos experimentado porque sólo lo rechaza el presidente y su cohorte de "primera clase", y por qué no rechazar el otro que conocemos como empobrecedor de los de segunda, tercera, cuarta y etc. clases?
Pero ese sofisma se sostiene en otro (que lo sepulta, gracias a la inteligencia presidencial), pues dice que ese modelo extranjero va a "socavar el ya frágil soporte institucional de nuestra democracia y el modelo de libertad económica que también la sustenta"; veamos, si es tan buena esa "libertad económica" ¿por qué hay ?fragilidad institucional democrática?? Y debemos también preguntar: ¿la inmensa mayoría de peruanos goza de "libertad económica y de democracia"?
Pero el presidente sigue deshojando margaritas porque -olvidando su fobia a ciertos "modelos extranjeros"- dice que "La mayoría de la Comunidad Europea así lo ha entendido en las recientes elecciones para elegir a los miembros de su parlamento regional y ha pulverizado a las ridículas propuestas comunistas." Y es sofístico comparar los intereses peruanos con los de la Comunidad Europea, que no son tampoco los intereses de los pueblos europeos. Y ahí está clarísimo el sofisma. Tanto el parlamento regional de la Comunidad Europea como el parlamento y gobierno peruanos no representan los intereses de sus respectivos pueblos.
En realidad, los negativos no son los modelos extranjeros; sí, las lenguas viperinas que los alientan.

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