Para la mayoría de la humanidad nos encontramos en el 2011, pues nuestro calendario cuenta los años desde que Jesús habría nacido. Sin embargo, hay algunos millones de judíos que siguen manteniendo el calendario que Jesús siguió en vida, para lo cual entramos al año 5772 desde que supuestamente se creó al mundo.

Esto último es algo que la ciencia duda pues, según ésta, nuestro planeta tiene más de 4,500 millones de años de edad y nuestro universo es 9,000 millones de años aún más viejo. Ésta también cuestiona el hecho de que nuestra era se cuente a partir del 24 de diciembre del año cero pues en esa fecha no pudo haber nacido Cristo, ya que las descripciones de la Biblia de su nacimiento no concuerdan con el frío clima invernal de dicha época para la hemisferio norte y la estrella fugaz descrita no apareció entonces.

Ninguno de los calendarios concuerda con las observaciones de la astronomía moderna y tampoco puede predecir una catástrofe (como se le atribuye al maya o al de varias iglesias apocalípticas). Uno de los calendarios que recién han aparecido es el aymara, según el cual estamos en el 5519, pues los años se cuentan a partir de 1492 más 5 milenios antes que supuestamente originaron nuestra era. Esto, pese a que los europeos llegaron a las Américas mucho antes de 1492 y al altiplano al menos 4 décadas después de ello, mientras que los aymaras sólo llegaron al Titicaca hace menos de un milenio.

El año nuevo judío no se celebra con parrandas o fuegos artificiales, sino rezando, tocando el cuerno de cordero y en una cena familiar donde se suele comer manzana con miel ansiando tener un nuevo año dulce. Estos rituales tradicionalmente se hacen en hebreo (aunque los menos de mil samaritanos que quedan en Palestina no lo emplean), el cual es la lengua litúrgica del judaísmo (así como el árabe lo es para el Islam y el latín lo era para el cristianismo).

Sin embargo, sólo un tercio de los judíos habla el hebreo, pues la mayoría de ellos se comunica en la misma lengua que sus demás compatriotas en los países donde viven. Un 1% de los más de 600 millones de personas que hablan el español o portugués como su lengua materna son judíos, aunque la herencia judía en Iberoamérica es mucho mayor de la que se quiere reconocer.

Hasta los apellidos de los 5 mandatarios latinoamericanos más críticos a Israel (como Castro, Chávez, Ortega, Correa y Morales) tienen sus orígenes en la nutrida comunidad judía que poblaba España hasta 1492, el año en que se inició la conquista de los amerindios y se expulsaron a todos los israelitas nativos de Iberia.

El español más antiguo que se habla es el de los judíos sefaraditas y la sinagoga más antigua que nunca ha dejado de operar en Europa es la española y portuguesa de Londres, donde aún hay rezos en ese castellano antiguo algunas veces escrito con caracteres hebraicos.