Recuerdo cuando iniciaba mis estudios en la universidad y me preguntaron por qué quería estudiar Comunicación y aún sin tener pleno conocimiento de lo que se trataba, respondí, porque me gustaba la carrera. En aquel entonces, concebía que las ramas de la comunicación (periodismo) eran la posibilidad sólo de escribir, cosa que no fue así.
En las aulas de mi alma máter y ejerciendo la profesión, entendí lo que era ser periodista, una vocación que se acopla con mi temperamento, porque al periodista le mueve el afán de lucha, de cuestionamiento, de fiscalizar las acciones, en una sola palabra, es ser batallador.
La noble profesión del periodismo es una actividad vital, que necesita mucha energía y valentía para enfrentar a los demás, porque significa buscar lo oculto, lo oscuro, tener las cosas claras. A diario, el periodista organiza la realidad para que otros la entiendan, sacamos a la luz lo que otros quieren que se ignore, pero también resaltamos las buenas acciones. Esta tarea de fiscalización no es tan fácil y es sumamente riesgosa, sobre todo en nuestros pueblos donde la miseria humana ganó espacio en todas las instancias con la "instauración" de la corrupción.
El hombre de prensa tiene un compromiso sagrado con la sociedad, cuando se olvida de ella y se ata a otros intereses se corrompe. Por eso asumir este reto no es fácil, para un periodista profesional, la verdad está delante de otros intereses y no tiene el interés de como ganarle a la competencia o tener el mejor rating.
A pesar de todo, en nuestro país y en estos momentos, el periodismo es una de las actividades profesionales menos apreciadas, y a pesar de esto, siguen egresando miles de periodistas de las aulas universitarias. La razón es muy simple, el periodismo no es todo lo bueno que debería ser, porque en gran medida perdió la credibilidad ante el público y la imagen del verdadero periodista está borros ay manchada, y eso se debe a varias razones tácitas.
Bueno, en este día especial no quiero ser impertinente; somos periodistas y desde la tribuna de esta profesión, sólo quiero desear feliz Día del Periodista, para todos, y sobretodo para aquellos que viven esa pasión inquietante por quitar los velos que se ponen todos aquellos que maquiavélicamente quieren ocultar o disfrazar lo que es de nuestro interés. Salud, por nosotros y a reflexionar.

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