El día 07 de Junio de todos los años, se juramenta ante nuestra insignia patria, la gloriosa bandera del Perú.
De niño nada mas me conmovió esta frase que la escuché de un recordado profesor de primaria en Zorritos: "Dígale al General Baquedano que esta plaza no se rinde, que tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho".
El Coronel Francisco Bolognesi Cervantes entregó su vida por el Perú y sus generaciones.
Pienso que al cumplir su deber castrense lo trascendió para convertirse en un héroe cívico y popular, al cual todas las clases sociales y toda la sociedad sin distingos le debemos rendir un homenaje permanente.
Parafraseando a José Martí podemos decir que entregar la vida por la patria, es vivir eternamente. Y así lo es hoy, porque no hay ciudad que no lleve calles con su nombre, no hay lugar más remoto donde no haya una plaza en homenaje a este héroe épico que realizó una epopeya en el Morro de Arica.
Bolognesi es de la estirpe de los más grandes, como el Cid Campeador que aún estando muerto sigue ganando batallas. Es de la estirpe de Tupac Amaru que alguna vez dijo "Aquí solamente hay dos culpables, tú por oprimir a mi pueblo y yo por querer liberarlo". Es de la estirpe de José Olaya Balandra que también dijo en su inmenso amor al Perú: "Si mil vidas tuviera, gustoso las daría por mi patria".
Esto es patria, esto es Peruanidad, junto a Miguel Grau Seminario, Andrés Avelino Cáceres, Francisco Bolognesi es la configuración propia del ejército libertador de San Martín y Bolívar que triunfaron para la eternidad en Junín y Ayacucho. Es la cara verdadera de un Perú digno, de un Perú que es eterno, de un Perú que a pesar de todas sus tragedias hoy persiste en ser una nación.
En su última carta a su esposa escribió: "... Esta será seguramente una de las últimas noticias que te lleguen de mí, porque cada día que pasa vemos que se acerca el peligro y que la amenaza de rendición o aniquilamiento por el enemigo superior a las fuerzas peruanas son latentes y determinantes. Los días y las horas pasan y las oímos como golpes de campana trágica que se esparcen sobre éste peñasco de la ciudadela militar engrandecida por un puñado de patriotas que tienen su plazo contado y su decisión de pelear sin desmayo en el combate para no defraudar al Perú. ¿Que será de ti amada esposa? Tú que me acompañaste con amor y santidad. ¿Que será de nuestros hijos, que no podré ver ni sentir en el hogar común? Dios va a decidir este drama en el que los políticos que fugaron y los que asaltaron el poder tienen la misma responsabilidad. Unos y otros han dictado con su incapacidad la sentencia que nos aplicará el enemigo. Nunca reclames nada, para que no se crea que mi deber tiene precio..."
No se va poder construir una nación nueva y poderosa sin considerar la lección de este extraordinario hombre y patriota.